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				<journal-title>Comunicación y sociedad</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Comun. soc</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="ppub">0188-252X</issn>
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				<publisher-name>Universidad de Guadalajara, Departamento de Estudios de la Comunicación Social</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="doi">10.32870/cys.v2020.7644</article-id>
			<article-id pub-id-type="other">00103</article-id>
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				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Condiciones laborales y de seguridad de los periodistas</subject>
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				<article-title>Periodismo independiente cubano en línea: ampliación de lo público desde una dimensión contenciosa</article-title>
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					<contrib-id contrib-id-type="orcid">0000-0002-2469-9317</contrib-id>
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						<surname>Celecia Pérez</surname>
						<given-names>Cosette</given-names>
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					<label>1</label>
					<institution content-type="original"> Universidad Nacional Autónoma de México, México. Becaria del Programa de Becas Posdoctorales en la UNAM, Centro de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias y Humanidades. Asesorada por el Doctor Julio Juárez Gámiz. cosettecelecia@gmail.com </institution>
					<institution content-type="normalized">Universidad Nacional Autónoma de México</institution>
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			<pub-date date-type="pub" publication-format="electronic">
				<day>20</day>
				<month>06</month>
				<year>2021</year>
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			<pub-date date-type="collection" publication-format="electronic">
				<season>Jan-Dec</season>
				<year>2020</year>
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			<volume>17</volume>
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				<date date-type="received">
					<day>16</day>
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					<year>2019</year>
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					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
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				<title>Resumen</title>
				<p>El contexto en el que se desenvuelve el periodismo independiente cubano en línea lo coloca en una situación de vulnerabilidad, al tiempo que su quehacer, en abierto desafío al control estatal sobre lo público, amplía y pluraliza ese ámbito en la isla. Este artícu- lo examina, a partir de la combinación de un modelo analítico con análisis empírico, cómo las estrategias y demandas del periodismo independiente cubano frente al poder -y el modo en que este es asumido por el propio poder-, permiten conectarlo con formas de acción contenciosa.</p>
			</abstract>
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>Palabras clave:</title>
				<kwd>Periodismo independiente</kwd>
				<kwd>acción contenciosa</kwd>
				<kwd>Cuba</kwd>
				<kwd>espacio público</kwd>
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		<sec sec-type="supplementary-material">
			<title>Emergencia del Periodismo Cubano Independiente en Línea</title>
			<p>Este artículo tiene como objetivo analizar el modo en que las estrategias de trabajo del periodismo independiente cubano en línea permiten conectarlo con formas de acción contenciosa frente al poder. A través de entrevistas a periodistas de medios digitales independientes se conocerán las estrategias que siguen para llegar al público, pese a las carencias y limitaciones de acceso a la red en Cuba. Al referirnos aquí al periodismo independiente cubano aludimos a los nuevos medios que han surgido en Internet en las últimas dos décadas y la labor que se realiza desde ellos. Con esa denominación los distinguimos de los medios estatales, que siguen las directrices del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y mantienen una política informativa basada en el modelo de la prensa socialista soviética. </p>
			<p>Definimos como acción colectiva contenciosa a todas aquellas prácticas y estrategias que se desarrollan fuera de los márgenes institucionales avalados por el poder y en abierto desafío a la normatividad vigente. Estas formas de acción se generan dentro del país de forma ilegal, atomizada y con discretas repercusiones en el entorno nacional y su desarrollo discurre en una zona entre la represión y la tolerancia controlada. Los espacios simbólicos de participación y las demandas que se generan desde estas formas de acción colectiva enfrentadas a los intereses del Gobierno están relacionados con los derechos humanos y las libertades políticas y sociales. Su carácter contencioso no es siempre explícito o asumido por los actores que las generan, pero invariablemente representan un contrapoder frente al Gobierno. </p>
			<p>Una actividad contenciosa fundamental por sus reivindicaciones y visibilidad es el periodismo independiente, cuya labor, tanto en el espacio físico como en el virtual, desafía el control estatal sobre lo público y como disrupción constante interviene en la configuración de ese ámbito en la isla. Los periodistas independientes desarrollan su labor como parte de la sociedad civil no reconocida por el Estado y en enfrentamiento a las normas que punen las actividades que desempeñan. </p>
			<p>La emergencia del periodismo independiente en Cuba coincide con una diversificación de la sociedad civil del país, tras la reforma económica y la reforma constitucional de 1992, que propiciaron nuevas formas de asociación vinculadas a nuevos tipos de solidaridad y a modos no estatales de solución a los problemas cotidianos. Grupos como organizaciones no gubernamentales (ONG), asociaciones religiosas y movimientos comunitarios fueron asimilados por el poder, que no veía en ellos un desafío a su autoridad. Pero no ocurrió lo mismo con los grupos defensores de derechos humanos, las bibliotecas independientes y la prensa independiente, organizaciones no toleradas por el Estado (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bobes, 2007</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B3">2013</xref>). </p>
			<p>Dos medidas gubernamentales que flexibilizaron el acceso a la comunicación pública y con ello favorecieron la creación de nuevos medios independientes en línea fueron, primero, la legalización de la compra de líneas de telefonía celular en 2008, antes vedada a ciudadanos nacionales; y luego, el aumento paulatino del acceso a Internet. Esto ha facilitado que se generen desde Cuba espacios alternativos para la información y la deliberación de asuntos públicos en el contexto digital, ha impulsado la conexión de periodistas independientes con medios de comunicación y otros actores en el exterior, a la vez que permite que quienes están conectados desde la isla se informen y participen en debates que ocurren en un espacio público transnacional. </p>
			<p>Los cibermedios cubanos no estatales dan cuenta de la emergencia en el espacio virtual de publicaciones que se presentan como alternativas a la comunicación generada desde el poder. Se trata fundamentalmente de espacios informativos, ya sean diarios, semanales o de otras frecuencias de actualización, pero centrados en generar materiales periodísticos, con la temática cubana como prioridad. Algunos han sido creados desde fuera de Cuba y otros desde dentro, pero en todos los casos mantienen corresponsales en la isla. Mientras, el 50% tiene oficinas o redacciones en ciudades extranjeras como Miami, Valencia y la Ciudad de México y están integrados por equipos de trabajo pequeños, que en muchos casos no rebasan la docena de empleados o colaboradores (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Díaz Rodríguez, 2017</xref>).</p>
			<p>Nuestra noción de periodismo independiente se nutre del abordaje al periodismo independiente en México realizado por <xref ref-type="bibr" rid="B10">De León (2018a)</xref>, para quien el término <italic>periodismo alternativo</italic> o <italic>independiente</italic> permite diferenciarlo del producido por la industria mediática dominante. </p>
			<disp-quote>
				<p>Este término no significa periodismo de menor calidad, sino esfuerzos independientes de periodistas profesionalizados y articulados en red… en una búsqueda por reivindicar la función social del periodismo como vigilante del entorno para denunciar los abusos (<xref ref-type="bibr" rid="B11">De León, 2018 a, p. 149</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>La referencia a una prensa y un periodismo independiente en Cuba no implica desconocer que estos proyectos cuentan con apoyos económicos provenientes de diferentes instituciones extranjeras -lo cual puede generar compromisos editoriales- y que deban responder a las demandas de ciertos mercados en los que comienzan a insertarse. Sin embargo, al ser medios que funcionan con independencia del Estado, generan nuevos relatos de la realidad social cubana y, en muchos casos, sus formas de autogestión y códigos de ética enfatizan la autonomía financiera y editorial.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="supplementary-material">
			<title>Abordajes previos al entorno mediático cubano</title>
			<p>El estudio del entorno mediático cubano y sus evoluciones en las últimas décadas permiten constatar cómo con la llegada del siglo XXI comienza la emergencia de nuevos actores de la información en la web y se pluralizan la esfera y el debate públicos, fundamentalmente a través de redes digitales (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Díaz Rodríguez, 2017</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B20">Geoffray &amp; Chaguaceda, 2014</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B27">Leyva &amp; Somohano, 2008</xref>). Los medios cubanos independientes en línea<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>2</sup></xref> comienzan a aparecer a partir de 2001 y puede apreciarse un auge entre 2014 y 2018 en la creación de estas publicaciones no estatales. Precisamente por tratarse de medios externos al sistema institucional revolucionario, algunos autores ya han reconocido su potencial disruptivo (<xref ref-type="bibr" rid="B19">García, 2018</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B30">Padilla et al., 2017</xref>). </p>
			<p>Hay otros aportes a la comprensión de los cambios en el ámbito de la comunicación pública en Cuba a través de investigaciones que abordan temas tan diversos como el desarrollo de la blogósfera cubana y la participación y deliberación ciudadanas en esos espacios digitales (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Boentes, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B14">Díaz, 2014</xref>), la configuración de lo público contencioso en un entorno transnacional mediado por la web (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Celecia, 2019</xref>), las características de la producción informativa en cibermedios independientes cubanos (<xref ref-type="bibr" rid="B40">Somohano, 2019</xref>) y la producción, circulación y consumo de contenidos alternativos a los estatales por vías informales (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Barrera, 2009</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B5">Cabrera, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B8">Concepción, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B17">Fonseca &amp; Castañeda, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B32">Pertierra, 2011</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B33">2012</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B36">Ramos, 2016</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B38">Rodríguez, 2019</xref>).</p>
			<p>Dentro de los abordajes a la producción, circulación y consumo de contenidos no estatales que se apoyan en redes humanas y digitales destacan los trabajos dedicados al “paquete semanal”<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>3</sup></xref> (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Cabrera, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B8">Concepción, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B17">Fonseca &amp; Castañeda, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B32">Pertierra, 2011</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B33">2012</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B36">Ramos, 2016</xref>), los cuales coinciden en señalar una creciente preferencia del consumo informal sobre el estatal. Estos análisis atienden a los cambios generados a partir de la actualización del modelo económico cubano y el modo en que estos han incidido en la transformación del entorno mediático. </p>
			<p>Los trabajos que han investigado tanto el periodismo independiente como el consumo de contenidos alternativos a los estatales permiten confirmar la penetración del consumo mediático informal en Cuba, traer a debate la asimilación de tendencias globales en cuanto a uso de tecnologías en el particular entorno cubano y apreciar la diversificación de actores que participan de la esfera pública. Es imprescindible, por tanto, explorar la dimensión política de estos procesos, a través de los cuales puede percibirse un desplazamiento del control estatal como productor y emisor de contenidos. </p>
			<p>Por otra parte, encontramos la ausencia de abordajes sobre formas de contestación al poder en la isla desde la academia cubana. Las campañas de descrédito por parte del discurso oficial, durante más de seis décadas, hacia las diferentes formas de contención al poder en Cuba, unido a una fusión en el ámbito simbólico nacional que homologa patria, soberanía e independencia con el proyecto socialista de la Revolución (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bobes, 2007</xref>), tributan a la falta de legitimidad de los actores disidentes o incluso simplemente críticos del régimen político. También, en muchos casos, sus vínculos con el Gobierno de Estados Unidos<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>4</sup></xref> han facilitado que se les asocie con intereses antinacionales, lo cual repercute en la producción de conocimiento desde la isla acerca del tema. </p>
		</sec>
		<sec sec-type="supplementary-material">
			<title>Comunicación, poder y pluralización de lo público</title>
			<p>
				<xref ref-type="bibr" rid="B9">De León (2012)</xref> explica que lo público tiene sentido abstracto y conceptual y sus elementos constitutivos son las relaciones entre sus actores -que tienen lugar en espacios físicos y/o simbólicos- y las construcciones simbólicas que estas generan; mientras, las prácticas de intercambio simbólico realizadas en el espacio público se clasifican como comunicación pública. Por su parte, el espacio público político se construye cuando los temas de interés común sometidos a debate están relacionados con las competencias y el quehacer del Estado. No obstante, <xref ref-type="bibr" rid="B13">Del Palacio (1997)</xref> nos recuerda que: </p>
			<disp-quote>
				<p>El poder del Estado no es parte del espacio público, sino más bien su eterno contrincante… El espacio público, así, se encuentra entre el Estado y la sociedad y, en él, el público es el sostén de la opinión (pp. 124-125).</p>
			</disp-quote>
			<p>Esta noción apoya la idea de que, en el caso cubano, el periodismo independiente va a insertarse necesariamente en ese espacio público político en el que encuentra en el Estado a un adversario. Como actor que participa de lo público, el periodismo independiente asume tareas de crítica y vigilancia sobre el desempeño del Estado, lo que nos permite conectarlo con un modelo periodístico vigilante del entorno político, contrariamente a como sucede con la prensa estatal, que es parte del sistema, lo que determina una relación unívoca entre ambos (<xref ref-type="bibr" rid="B18">García, 2004</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B22">González, 2009</xref>) y la conecta con un modelo de periodismo oficialista. </p>
			<p>Los modelos periodísticos -entendidos como tipos ideales que ayudan a comparar, organizar y sistematizar los hallazgos empíricos relacionados con el funcionamiento de los medios, sus posturas editoriales y sus relaciones con el poder- son asumidos aquí siguiendo la categorización de: oficialistas, vigilantes y alternativos. Los oficialistas reproducen una representación oficial del acontecer (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Hallin, 2000</xref>); los vigilantes del entorno están distanciados del poder político y los periodistas realizan con su trabajo un constante escrutinio del ejercicio del poder (<xref ref-type="bibr" rid="B44">Waisbord, 2013</xref>); mientras el modelo militante o alternativo se observa cuando el periodismo se identifica con determinadas causas -políticas, sociales o de otra índole- y las defiende (<xref ref-type="bibr" rid="B24">Harlow &amp; Salaverría, 2016</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B44">Waisbord, 2013</xref>). </p>
			<p>Tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959, los cambios abarcaron todos los ámbitos de la vida social, económica y política del país. En poco tiempo todos los medios de comunicación pasaron a convertirse en propiedad social y a ser controlados por la fusión Estado-partido que se produjo inspirada en el modelo soviético (<xref ref-type="bibr" rid="B18">García, 2004</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B20">Geoffray &amp; Chaguaceda, 2014</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B39">Salazar, 2017</xref>). En la literatura que aborda al sistema de prensa cubano, el control externo de los medios se atribuye a tres motivos principales: el miedo a perder la hegemonía comunicacional, la necesidad de proteger a la Revolución de la propaganda extranjera y la adopción del modelo de prensa soviético (<xref ref-type="bibr" rid="B19">García, 2018</xref>).</p>
			<p>Los cambios más notorios en el ámbito de la comunicación pública en Cuba se han producido desde mediados de los años noventa, a partir de los usos contestatarios de Internet (<xref ref-type="bibr" rid="B20">Geoffray &amp; Chaguaceda, 2014</xref>), aunque los niveles de acceso a la red y sus altos costos<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>5</sup></xref> para el ingreso medio implican que estos espacios sean poco accesibles para muchos. No obstante, la reciente comercialización de servicios de Internet en Cuba, en diferentes modalidades, ha incrementado considerablemente el número de usuarios.<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>6</sup></xref>
			</p>
			<p>El sistema político es fundamental como estructura mediadora en la configuración de la relación poder/contrapoder. En ese proceso juegan un papel central los procesos comunicativos y de construcción de sentido y, por tanto, también los medios de comunicación. El modelo de gobierno determina el sistema de propiedad sobre los medios de comunicación y las características del sistema de prensa. De tal modo, el periodismo independiente resulta una anomalía en el sistema de medios cubano controlado por el Gobierno que continuamente busca constreñirlo. </p>
			<disp-quote>
				<p>Casi todos los medios emergentes cubanos han sido objeto de amenazas o cualquier otra forma de hostigamiento. Algunos periodistas radicados en Cuba han sido interrogados por el Departamento de la Seguridad del Estado y otros han sido acosados en las redes sociales por páginas y perfiles falsos o anónimos (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Díaz Rodríguez, 2017</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>
				<xref ref-type="bibr" rid="B6">Castells (2012)</xref> explica que “las relaciones de poder constituyen el fundamento de la sociedad porque quienes ostentan el poder construyen las instituciones de la sociedad según sus valores e intereses” (p. 22). El contrapoder entonces es la “capacidad de los actores sociales para desafiar el poder incorporado en las instituciones de la sociedad con el objetivo de reclamar la representación de sus propios valores e intereses” (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Castells, 2012, p. 22</xref>). </p>
			<p>Este investigador también nos recuerda que pocos sistemas perduran si se basan únicamente en la coacción e intimidación, de modo que la lucha de poder fundamental se desarrolla en torno a la construcción de significados, dado que esta es una fuente de poder más estable y decisiva. Mientras, ocupar espacios del poder como estrategia contenciosa hace que estos se carguen de poder simbólico en tanto espacios del poder invadidos (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Castells, 2012</xref>). En este sentido, el periodismo independiente se ha apropiado de zonas del espacio público nacional y transnacional, recuperando y generando entornos para el abordaje de asuntos públicos y para el ejercicio de una función veladora del quehacer del Estado, que se convierten en espacios políticos a través de los cuales recuperar derechos. </p>
			<p>En el caso cubano hay que subrayar la notable asimetría que existe entre el Estado y el resto de los actores que intervienen en el espacio público, el limitado acceso a la información, el poco debate sobre temas de interés colectivo y la ritualización de la participación. Se trata además de un contexto en el que medios tradicionales (estatales) y nuevos medios (no estatales), representan intereses, actores y discursos divergentes.</p>
			<p>Una diferencia importante entre los primeros medios no estatales y los más recientes cibermedios independientes cubanos en Internet es la independencia que ostentan estos últimos, tanto del Gobierno como de los grupos antigubernamentales.<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>7</sup></xref> Parte de ese nuevo periodismo, aunque aspira a transformaciones en el sistema político, no quiere ser relacionado con los tradicionales grupos defensores de derechos humanos, su retórica sobre democracia y sus lazos con Estados Unidos, por lo que buscan nuevos discursos para participar de lo público y transformarlo, así como nuevas formas de financiamiento. Eso podría favorecer el acercamiento con nuevos sectores de la ciudadanía, a la vez que amplía las narrativas del contrapoder en Cuba. </p>
		</sec>
		<sec sec-type="supplementary-material">
			<title>La acción colectiva contenciosa en Cuba</title>
			<p>En Cuba la acción contenciosa contra el actual régimen político data desde el mismo triunfo de la Revolución en 1959 y ha transitado, a tono con los climas contenciosos a nivel global, del enfrentamiento violento a la lucha pacífica enfocada en la defensa de los derechos humanos. <xref ref-type="bibr" rid="B41">Svampa (2009)</xref> explica que la diversidad de expresiones de la acción colectiva no cabe dentro de un concepto general, sino que requiere del apoyo empírico para desarrollar nociones teóricas que expliquen experiencias puntuales. </p>
			<p>En el caso cubano, la acción contenciosa no aparece como una explosión o una reacción social, multitudinaria, ante una situación de crisis, sino como un proceso lento y acumulativo que se nutre del descontento personal de actores puntuales que se suman a estas formas de activismo de manera consciente o que comienzan a desarrollar acciones con contenido político al margen de la institucionalidad. Entre las prácticas que componen el repertorio contencioso en Cuba están las estrategias de autocomunicación de masas adaptadas al contexto de desconexión a Internet, las denuncias ante organismos internacionales y las prácticas de comunicación y difusión de la información a través de redes humanas y tecnológicas atravesadas por prácticas transnacionales.</p>
			<p>Aunque se trata de iniciativas acotadas y poco visibles hacia el interior del país, las diversas experiencias contenciosas permiten desarrollar un sentido de la democracia y la contienda frente al poder que se experimenta desde las prácticas. Estas experiencias refuerzan la tendencia a la participación política y pueden transformar a largo plazo la identidad social y los valores políticos de los participantes (<xref ref-type="bibr" rid="B34">Players, 2017</xref>). Las resistencias cotidianas al poder en la isla se expresan, por ejemplo, a través de las diferentes formas de consumo de contenidos alternativos a los ofrecidos por el discurso oficial, que se integran de una forma u otra a una red clandestina de difusión de información. </p>
		</sec>
		<sec sec-type="methods">
			<title>Diseño metodológico</title>
			<p>Un análisis del periodismo independiente cubano permite poner en perspectiva las condiciones en que se desarrolla esta actividad en la isla, los elementos que la potencian y la limitan, acercarse a las formas de participación política que emergen en el contexto cubano actual, así como a los modos en que el poder les hace frente. Este trabajo deriva de una investigación más amplia centrada en la configuración de la comunicación pública del activismo contencioso en Cuba, un fenómeno en el cual el periodismo independiente es un actor fundamental. No obstante, aquí se recuperan únicamente los elementos metodológicos que contribuyen al presente objeto y que derivan de la combinación de un modelo de análisis empírico, bajo una perspectiva cualitativa.</p>
			<p>Como objetivo general, se planteó analizar el modo en que las estrategias y demandas del periodismo independiente cubano frente al poder permiten conectarlo con formas de acción contenciosa, mientras que los objetivos particulares se definieron en función de examinar el modo en que los periodistas independientes asumen su rol profesional, así como de caracterizar sus prácticas de distribución offline de información y sus formas de participación en línea. </p>
			<p>Para este estudio se empleó la entrevista en profundidad, realizada a ocho periodistas independientes<xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>8</sup></xref> que colaboran con (y/o dirigen) los medios cubanos no estatales: <italic>El estornudo -</italic>una entrevistada-; <italic>Diario de Cuba -</italic> cinco entrevistados, uno de los cuales también ha sido colaborador de <italic>14yMedio-</italic>; <italic>Cubanet</italic> -un entrevistado-; <italic>Palenque Visión -</italic>un entrevistado<italic>-</italic>; <italic>y 14yMedio</italic>. De ese total, algunos se asumen como activistas defensores de derechos humanos (2), otros como activistas-periodistas (2) y otros solo como periodistas independientes (4), tomando distancia del activismo. </p>
			<p>La cantidad de testimonios recabados tuvo que ver con la disposición de las personas contactadas para colaborar con la investigación. La variedad de actores entrevistados y la calidad de sus testimonios proporcionaron suficientes datos para realizar este análisis, sin embargo, no empleamos el criterio de saturación teórica (<xref ref-type="bibr" rid="B43">Valles, 1999</xref>) debido a que el número de entrevistas estuvo más determinado por la accesibilidad a los informantes y la factibilidad de conversar con ellos, que por una decisión de cierre metodológico.</p>
			<p>Los contactos se establecieron a través de redes sociales digitales y correo electrónico. Los primeros informantes nos ayudaron a acceder a los siguientes, así que parte del proceso se desarrolló gracias a la estrategia de bola de nieve. Las entrevistas se realizaron mediante videollamada cuando los informantes se encontraban fuera de Cuba, lo que facilitaba su acceso a la comunicación en línea. </p>
			<p>El análisis se realizó a partir de la propuesta de la hermenéutica profunda de <xref ref-type="bibr" rid="B42">Thompson (1998)</xref> como marco metodológico general. Su formulación enfatiza que el objeto de análisis en las ciencias sociales es una construcción simbólica significativa que requiere interpretación y que está inserto en un contexto histórico social específico. En función de la contextualización social de las formas simbólicas deben emplearse otros métodos de análisis como, en este caso, la entrevista en profundidad.</p>
			<p>
				<xref ref-type="bibr" rid="B42">Thompson (1998)</xref> incluye tres fases o procedimientos principales: análisis sociohistórico, análisis formal o discursivo e interpretación/ reinterpretación. Aquí nos centramos en la fase del análisis sociohistórico -aunque las otras dos fases también están presentes-, puesto que este se orienta hacia las prácticas sociales ubicadas en su contexto y tiene en cuenta los campos de interacción, las instituciones sociales, las estructuras, la capacidad de agencia de los actores y las asimetrías (<xref ref-type="bibr" rid="B9">De León, 2012</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B42">Thompson, 1998</xref>). Al análisis sociohistórico contribuyeron la revisión bibliográfica y los datos que aportaron las entrevistas en profundidad. El análisis formal y discursivo atraviesa el análisis de las entrevistas, mientras la interpretación/reinterpretación acompañó todo el proceso de investigación.</p>
			<p>Para indagar acerca de la vida social desde las ciencias sociales, se acude en gran medida a los relatos verbales, y dentro de estos a los distintos tipos de entrevistas cualitativas, como la entrevista en profundidad. Para <xref ref-type="bibr" rid="B26">Keats (2009)</xref>, esta técnica es de mayor eficacia cuando lo que se desea investigar está relacionado con lo que la gente piensa, si se desean explorar ampliamente las razones y motivaciones de las actitudes y opiniones de la gente y si los informantes potenciales tienen dificultades para comunicarse. Estas razones fueron fundamentales en la elección de esta técnica para abordar nuestro objeto de estudio. La entrevista, de tipo semiestructurada, se realizó a partir de una guía de temas generales.</p>
			<p>
				<table-wrap id="t1">
					<table>
						<colgroup>
							<col/>
							<col/>
						</colgroup>
						<tbody>
							<tr>
								<td style="border-top: 1px solid;" align="center">Tema</td>
								<td style="border-top: 1px solid;" align="center">Objetivo</td>
							</tr>
							<tr>
								<td style="border-bottom: none; background-color: #F3F3F4;" align="left">Trayectoria política<break/> (encuadre biográfico)</td>
								<td style="border-bottom: none; background-color: #F3F3F4;" align="justify">Conocer el recorrido político del entrevistado y<break/> cómo llega a la prensa independiente. </td>
							</tr>
							<tr>
								<td style="border-bottom: none" align="left">Percepción de la<break/> esfera pública </td>
								<td style="border-bottom: none" align="justify">Conocer su percepción acerca de cómo se constituye<break/> la esfera pública en Cuba, preguntando su opinión acerca del<break/> trabajo de los medios oficiales y de los nuevos medios<break/> cubanos en Internet.</td>
							</tr>
							<tr>
								<td style="border-bottom: none; background-color: #F3F3F4;" align="left">Relación con medios de <break/>comunicación extranjeros<break/> e independientes </td>
								<td style="border-bottom: none; background-color: #F3F3F4;" align="justify">Conocer cómo establece los vínculos con estos<break/> medios y qué caracteriza su relación con los mismos. </td>
							</tr>
							<tr>
								<td align="left">Estrategias de intervención<break/> en la esfera pública</td>
								<td align="justify">Describir cuáles son las estrategias de intervención <break/>en la esfera pública (física y virtual) que el <break/>entrevistado realiza y qué importancia<break/> les confiere. </td>
							</tr>
						</tbody>
					</table>
					<table-wrap-foot>
						<fn id="TFN1">
							<p>Fuente: Elaboración propia.</p>
						</fn>
					</table-wrap-foot>
				</table-wrap>
			</p>
			<p>Las entrevistas se realizaron entre el 31 de octubre de 2016 y el 8 de febrero de 2018 y a su estudio se integraron elementos de la propuesta de análisis discursivo mediante codificación que propone <xref ref-type="bibr" rid="B21">Gibbs (2014)</xref>. En este caso nos guiamos por los datos que fueron surgiendo, de modo que se trabajó con una codificación abierta que permitió incorporar los elementos surgidos del proceso de análisis. A partir de la realización de las entrevistas, su transcripción y el posterior proceso de codificación, se sistematizaron los resultados y se realizó una selección de fragmentos de entrevista que ilustraran el modo en que el periodismo independiente cubano se conecta con formas de acción contenciosa.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="results">
			<title>Resultados: Periodismo a contracorriente en Cuba</title>
			<p>El periodismo independiente en Cuba es crítico hacia el Gobierno y las políticas públicas y atiende a temas que preocupan a amplios sectores de la ciudadanía, lo cual, unido a sus formas de organización y gestión y su autonomía con relación al poder cubano, lo diferencia en su conjunto de los medios oficiales. En comparación con los medios tradicionales, los medios alternativos generalmente operan con pocos recursos y limitada infraestructura, sus integrantes suelen asumir diversos roles, existe una mayor horizontalidad en la estructura jerárquica y predominan las relaciones de colaboración hacia adentro y también con otros actores mediáticos externos. La obtención de recursos se basa, en general, en las mismas estrategias de financiamiento que emplean sus pares latinoamericanos y que incluyen campañas de recaudación de fondos, membresías, venta de espacios para publicidad, aplicar a fondos de organizaciones no gubernamentales, organismos internacionales y Gobiernos extranjeros, entre otras variantes (<xref ref-type="bibr" rid="B11">De León, 2018b</xref>).</p>
			<p>Los proyectos de medios independientes han decidido operar fuera de los marcos formales establecidos por el Estado, con lo cual “han desafiado las formas institucionalizadas de la práctica periodística, han mediado el debate, han emancipado la información y han empujado las fronteras de legitimidad establecidas por el Estado” (<xref ref-type="bibr" rid="B19">García, 2018, p. 2</xref>). No obstante, dentro de los nuevos medios hay un espectro amplio que oscila desde los que se asumen como opositores al régimen -por ejemplo: <italic>Diario de Cuba</italic>, <italic>CiberCuba</italic>, <italic>14yMedio</italic> y <italic>Palenque Visión</italic>- hasta los que se desmarcan del activismo y las filiaciones política -como <italic>El Estornudo</italic>-; aunque una característica en común es el ejercicio de un periodismo crítico hacia la realidad del país. </p>
			<disp-quote>
				<p>Todo medio tiene una política editorial y en el caso de <italic>Diario de Cuba</italic> se trata de un periódico abiertamente opositor al régimen cubano. Como una vez dijo su director en una entrevista, el objetivo de <italic>Diario de Cuba</italic> es llegar a la yugular del castrismo. Es un periódico donde tienen voz todos los actores de la oposición, de la sociedad civil, todas aquellas personas que sufren represión del régimen (P1, entrevista realizada el 31 de octubre de 2016).</p>
			</disp-quote>
			<p>Aunque los periodistas independientes no se definen en su mayoría a sí mismos o a sus medios como actores contenciosos, su estatus ilegal, sus proyecciones editoriales y el lugar que les ha asignado el propio poder al criminalizar y censurar su actividad, los ubican como tales. </p>
			<disp-quote>
				<p>Nosotros opositores no somos. Nos interesa el periodismo, no el activismo. Eso es algo que ha empezado a cambiar, el periodismo independiente se ha distanciado del activismo. Antes los medios los tenían sobre todo los activistas. Ahora hay gente que salió de la universidad y se ha puesto a escribir y a criticar a la Revolución y a todo. Lo que nos interesa es hacer periodismo, criticar todo lo que esté mal (P8, entrevista realizada el 8 de febrero de 2018). </p>
			</disp-quote>
			<p>Sin embargo, en varios casos el aumento de la intolerancia del poder hacia el periodismo independiente termina por impulsar la radicalización de las posturas de sus realizadores y las líneas editoriales de los nuevos medios. Inicialmente, los creadores de la revista independiente <italic>El Estornudo</italic> consideraban que el Gobierno cubano no entorpecía el trabajo de la publicación porque los consideraba “serios”, una forma de decir que la publicación no es un proyecto “opositor al régimen político”, ni un espacio de “propaganda contrarrevolucionaria”. Sin embargo, luego de que uno de sus integrantes fuera citado por la Seguridad del Estado para ser interrogado sobre el proyecto y la publicación resultara bloqueada de los servidores nacionales, la indignación del equipo derivó en el editorial <italic>Nota al censor: ¿por qué no puede leerse El Estornudo en Cuba?</italic>, en el que catalogan a la censura de medios independientes como “actos de la dictadura” y se refieren a la figura del censor como “represor” y “erudito de los Estados totalitarios” (<xref ref-type="bibr" rid="B28">“Nota al Censor”, 2018</xref>). Con estas acciones, ambas partes -poder y medio independiente, poder y periodistas no estatales- cruzaron la delgada y frágil línea de tolerancia que parecían compartir. </p>
			<disp-quote>
				<p>Para ellos tú eres un opositor, aunque tú hagas tu periodismo lo más balanceado, cuestiones a la sociedad civil independiente, cuestiones a la oposición y cuestiones al oficialismo. Tú estás haciendo un trabajo balanceado, pero hacerlo fuera de sus predios ya te pone en el otro lado (P3, entrevista realizada el 30 de marzo de 2017). </p>
			</disp-quote>
			<p>Uno de los principales problemas para el periodismo no estatal en Cuba es el entorno de ilegalidad en el que se desenvuelve, elemento que limita y vulnera este quehacer en la isla. Los proyectos de periodismo independiente cubano desafían la Constitución que, en su artículo 52, prohíbe la existencia de medios de prensa no estatales; en tanto la Ley 88 de Protección de la Soberanía Nacional y la Economía de Cuba tipifica una serie de delitos relacionados con la difusión de información que atente contra los intereses del Gobierno y el sistema político. Varios periodistas independientes han sido acusados del delito de “usurpación de la capacidad legal” por no ser graduados de periodismo y ejercer la profesión en medios no estatales, denuncia que se apoya en el artículo 149 del Código Penal cubano, que castiga a quien realice “actos propios de una profesión para cuyo ejercicio no está debidamente habilitado” (<xref ref-type="bibr" rid="B31">Pentón, 2017</xref>). Mientras, periodistas que trabajaban en medios oficiales al tiempo que colaboraban en medios alternativos han sido sancionados o despedidos de sus empleos estatales.</p>
			<p>Según datos del Instituto Patmos<xref ref-type="fn" rid="fn8"><sup>9</sup></xref> (<xref ref-type="bibr" rid="B25">2019</xref>), hasta septiembre de 2019 había 196 ciudadanos cubanos impedidos de salir del país, entre ellos activistas políticos, artistas y periodistas independientes. Medios cubanos no estatales han denunciado, durante ese mismo periodo, la “prohibición de salida” de tres periodistas de la revista <italic>La Hora de Cuba</italic>,<xref ref-type="fn" rid="fn9"><sup>10</sup></xref> una periodista de <italic>14yMedio</italic> y un periodista del <italic>Diario de Cuba</italic>. En cada caso, las oficinas de migración han informado a los afectados que están “regulados por motivos de interés público”. </p>
			<p>En ocasiones la represión gubernamental hacia los periodistas independientes es explícita, pero a veces opera de maneras solapadas, a través de amenazas por parte de autoridades. Estas amenazas son denunciadas por los afectados a través de los propios medios independientes, o en las redes sociales en Internet y también son registrados en los informes del Observatorio Cubano de Derechos Humanos. De estos encuentros en los que se expone a los periodistas -práctica también aplicada a activistas defensores de derechos humanos-, las consecuencias que puede traer su labor para ellos y su familia no quedan registros. Se trata de citas y conversaciones informales, lo que les impide presentar acciones legales. </p>
			<disp-quote>
				<p>Hay algunos artículos en la Constitución y algunas leyes, la llamada Ley mordaza,<xref ref-type="fn" rid="fn10"><sup>11</sup></xref> por ejemplo, que regulan y que se ocupan de penalizar el ejercicio independiente o del periodismo por cuenta propia, como también podríamos llamarle. Entonces sabemos de casos de personas que han sido acusadas, o que su acoso no se ha llevado al plano legal, sino que ha sido entre las sombras, personas que han sido amenazadas, desacreditadas (P7, entrevista realizada el 21 de diciembre de 2017).</p>
			</disp-quote>
			<p>Las detenciones a periodistas que trabajan para medios independientes casi siempre tienen el objetivo de impedirles realizar una cobertura, asistir a alguna actividad organizada de manera clandestina o llegar al aeropuerto a tiempo para un vuelo. Pero las detenciones suelen durar unas horas, sin que se levanten cargos, mientras que a veces las autoridades se limitan a impedirles salir de sus casas. Estas formas de operar por parte del poder colocan a los periodistas en una situación de vulnerabilidad legal.</p>
			<disp-quote>
				<p>Nosotros cuando entramos a Cuba estamos indefensos. Cada vez que me detienen, yo estoy indefensa. Ellos usan su propia ley y van en contra de su propia ley para aplastar a los que estamos en contra de esas leyes que perjudican a todo el pueblo (P6, entrevista realizada el 9 de noviembre de 2017).</p>
			</disp-quote>
			<p>Los entrevistados que sufrieron algunas de estas situaciones refirieron que les daba cierta tranquilidad que sus detenciones, registros y entrevistas con la policía fueran referenciados en la prensa independiente, lo cual, además, les permitía constatar el apoyo de mucha gente que compartía y comentaba la información en redes sociales. Cuando la policía no da informes a los familiares sobre dónde se encuentran detenidos periodistas y activistas, los medios de comunicación independientes y algunos medios extranjeros mantienen la alerta sobre el hecho. </p>
			<p>Según un estudio que analiza, entre otras cosas, quiénes y desde dónde se leen los cibermedios cubanos independientes, solo el 41% de ellos logra que sea Cuba la principal fuente de tráfico. Mientras, para el 50%, la fuente fundamental de lectores está en Estados Unidos, sobre todo en Miami, donde se agrupa la mayor parte de la diáspora cubana en ese país (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Díaz Rodríguez, 2017</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B35">Portela, 2016</xref>). </p>
			<p>No obstante, también los medios independientes tienen receptores, aunque limitados por la baja y costosa conectividad, razón por la cual algunos medios han implementado mecanismos alternativos de distribución offline de sus contenidos, una actividad que traspasa los límites de la labor periodística y se emparenta con el activismo. La agencia audiovisual independiente Palenque Visión, cuyos trabajos son publicados en Univisión, en el Canal 41, el Canal 51 y en Televisión Martí, además de publicarse en su canal de YouTube, también son distribuidos gratuitamente a través de CD y dispositivos de almacenamiento externo. </p>
			<disp-quote>
				<p>Buscamos hacer que la gente piense, que tengan una reacción. Empezamos a distribuir los materiales en Cuba primero en discos. Después cuando la Internet se abre para los cubanos -técnicamente no, pero se abre- ya la gente sí podía acceder. El otro problema es que la gente no tiene dinero en Cuba para conectarse, sabemos que es muy caro. Pero usaba discos y USB y después surge el famoso “paquete” y ahí colábamos los materiales y así se ha ido expandiendo y la gente ha empezado a ver cosas (P2, entrevista realizada el 29 de marzo de 2017). </p>
			</disp-quote>
			<p>Los medios independientes buscan alternativas para llegar a más lectores enviando boletines de noticias a sus suscriptores a través de correo electrónico y mediante otros mecanismos para burlar la censura en Cuba, como compartir en redes sociales digitales como Twitter y Facebook los trabajos de medios bloqueados en los servidores cubanos. En tanto, el diario <italic>14yMedio</italic> cada semana edita un resumen de sus publicaciones en versión en PDF, que distribuye a través de memorias externas. </p>
			<p>Detrás de algunos proyectos periodísticos están los intereses políticos de Estados Unidos, evidenciados en varios documentos que se han hecho públicos en los últimos años. Entre las medidas aprobadas durante el gobierno de Barack Obama, por ejemplo, está un programa de asistencia a la sociedad civil cubana que incluye la concesión de fondos para impulsar actividades pro-derechos humanos, la iniciativa privada, la formación profesional y el acceso tecnológico y a la comunicación (<xref ref-type="bibr" rid="B29">Núñez, 2014</xref>). </p>
			<p>Para algunos medios es importante marcar la distancia entre su trabajo y el de otros medios independientes cubanos con una línea editorial antigubernamental, pues no quieren ser identificados como “disidentes políticos”, algo que incide no solo en decisiones editoriales sino a la hora de aceptar o no ofrecimientos de financiamiento. </p>
			<disp-quote>
				<p>Mucha gente en Estados Unidos nos ha ofrecido dinero y no lo aceptamos porque no podemos manchar el nombre de la revista con organizaciones que sabemos que están demonizadas, como por ejemplo la NED.<xref ref-type="fn" rid="fn11"><sup>12</sup></xref> La NED y la USAID<xref ref-type="fn" rid="fn12"><sup>13</sup></xref> financian a miles de proyectos en toda América Latina y en el mundo y no pasa nada, ni siquiera marca cosas en las políticas editoriales, pero nosotros sabemos que en Cuba está demonizado y no lo podemos aceptar para sencillamente no buscarnos un problema. No sé si en algún momento rebasaremos esa etapa (P8, entrevista realizada el 8 de febrero de 2018). </p>
			</disp-quote>
			<p>Ante la falta de acceso a Internet y a una programación distinta de la transmitida por los canales nacionales,<xref ref-type="fn" rid="fn13"><sup>14</sup></xref> se ha popularizado en los últimos años un sistema de distribución offline de contenidos, fundamentalmente extranjeros, conocido como “el paquete”, que incluye en su mayoría entretenimiento (películas, <italic>reality shows</italic>, programas humorísticos y musicales, etc.), aunque también incorpora publicaciones de la emergente prensa independiente cubana -no considerada contenciosa o enemiga- y materiales producidos en Cuba específicamente para esta modalidad de consumo -sobre todo publicidad de emprendimientos nacionales-. El compendio también funciona como tienda offline de aplicaciones, videojuegos, actualizaciones de antivirus, entre otros. </p>
			<p>Su actualización comenzó siendo semanal, pero ante la demanda de los consumidores actualmente llega a ser diaria. Esta nueva forma de circulación de contenidos, aunque ilegal, es tolerada por el Gobierno, con el que se supone existe una especie de acuerdo tácito por parte de sus realizadores de no incluir materiales con contenido subversivo ni pornográfico. La distribución es usualmente a domicilio y el precio de aproximadamente un Terabyte de materiales descargados o pirateados oscilan entre los dos y los cinco dólares dependiendo de la actualidad de los materiales. </p>
			<p>La cadena de elaboración del paquete incluye en el siguiente orden: <italic>proveedores</italic> -quienes descargan los contenidos de Internet-, <italic>matrices</italic> -seleccionan y organizan la información-, <italic>mensajeros</italic> -se encargan de que los discos duros con el paquete lleguen a todo el país-, <italic>distribuidores</italic> (en varios niveles) -comercializan el paquete a nivel local- y <italic>consumidores</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Concepción, 2015</xref>). Pero el paquete está en constante evolución, pues los distribuidores y los usuarios pueden eliminar o agregar contenidos y continuar compartiéndolos. En ese proceso dinámico suelen llegar al compendio semanal materiales de la prensa independiente. </p>
			<disp-quote>
				<p>Con el programa recién editado ya tenía gente llevándome las memorias para copiarlo, personas que reparten “el paquete” y van a mi casa a buscarlo. La gente se lo pide, ellos me contactan y yo se los entrego gratis. Mi programa no sale de la matriz porque ellos están muy vigilados. Quienes reparten mi programa en “el paquete” están por debajo, porque ellos no están tan vigilados (P6, entrevista realizada el 9 de noviembre de 2017). </p>
			</disp-quote>
			<p>La relación del periodismo independiente cubano con las autoridades es compleja también debido a que coloca en la agenda temas censurados por la prensa oficial, que van desde el cuestionamiento a las políticas públicas, las críticas al sistema político y el análisis de problemas sociales, como el aumento de la pobreza y la desigualdad en el país. Estos elementos contribuyen a que el discurso oficial asocie al periodismo independiente con la franja imprecisa, movible y estigmatizada de la “disidencia”. </p>
			<p>Las estrategias del poder para frenar al periodismo independiente van desde la intimidación hasta sanciones penales, pero en todos los casos la vigilancia, inhibición, anulación, detención y castigo de periodistas es resultado de directrices oficiales. Los modos en los que opera el poder contra el periodismo independiente en Cuba pueden resumirse en: </p>
			<p>
				<list list-type="order">
					<list-item>
						<p> Bloqueo de los medios digitales en los servidores nacionales.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Vigilancia e intimidación a los periodistas independientes.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Detenciones arbitrarias.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Despidos de centros de estudio y trabajo.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Confiscación de materiales de trabajo.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Interrogatorios por parte de la Seguridad del Estado. </p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Limitaciones de salida del país.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Hackeo de cuentas y uso de perfiles falsos en las redes sociales para atacar a periodistas independientes. </p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Campañas mediáticas de desprestigio y desinformación. </p>
					</list-item>
				</list>
			</p>
			<p>Ante este escenario, diecinueve medios independientes cubanos<xref ref-type="fn" rid="fn14"><sup>15</sup></xref> se unieron para redactar y firmar un documento donde exigen el reconocimiento legal de su trabajo como periodistas independientes. El documento, publicado en diferentes espacios en la web el 7 de octubre de 2019 bajo el título de “Declaración de medios independientes cubanos”, expone que desde enero de 2018 se han documentado en el país 183 agresiones a periodistas, las cuales incluyen elementos de los nueve puntos antes descritos. </p>
			<disp-quote>
				<p>Estos ataques hacen parte de una campaña sistemática del Gobierno cubano con el propósito de acallar a quienes ejercen el periodismo independiente. A su vez, estas agresiones cercenan el derecho de la ciudadanía cubana a la información de interés público y, por tanto, le impiden acceder y participar en la toma de decisiones (<xref ref-type="bibr" rid="B12">“Declaración de medios independientes cubanos”, 2019</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>Asimismo, los firmantes exigen la derogación de toda ley que coarte la libertad de expresión o de prensa en Cuba, la transparencia y el acceso a la información pública y reivindican el derecho de los ciudadanos cubanos a la información (<xref ref-type="bibr" rid="B12">“Declaración de medios independientes cubanos”, 2019</xref>).</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>El periodismo independiente cubano representa la conquista de un espacio en la esfera pública que pluraliza ese ámbito y significa un avance en la búsqueda de una mayor libertad de expresión y circulación de información. Entre sus fortalezas está el hecho de contar con profesionales de la información altamente capacitados, la visibilidad internacional que han alcanzado gracias a su presencia en otros medios, tanto alternativos como del <italic>mainstream</italic>, así como a los premios y nominaciones que han obtenido los trabajos de integrantes de estos proyectos en prestigiosos certámenes.<xref ref-type="fn" rid="fn15"><sup>16</sup></xref>
			</p>
			<p>Los medios independientes han aprovechado las nuevas tecnologías que desdibujan los límites entre lo local, lo nacional y lo global, posibilitando la emergencia de nuevos entornos comunicativos. En el caso cubano encontramos que Internet, aún con sus limitaciones, se presenta como un privilegiado espacio de expresión y participación en el que inciden, no obstante, las constricciones que el sistema y el Gobierno imponen al espacio público y a la comunicación pública en general. </p>
			<p>La capacidad democratizadora de Internet y las plataformas digitales, en un contexto dado, dependen también de que el resto de los actores que configuran la comunicación pública y la ciudadanía en general estén dispuestos a aceptar las voces disidentes y reconocer la legitimidad de sus argumentos. De esa manera, los medios digitales cubanos independientes pueden fomentar el potencial para un mayor debate público y desafiar las narrativas estatales polarizantes en torno a su existencia (<xref ref-type="bibr" rid="B19">García, 2018</xref>), en la medida en que sean cada vez más aceptados hacia el interior del país. </p>
			<p>Si desde los medios estatales predomina la función de propaganda sobre la informativa y sus características y modos de gestión los conectan con el modelo de prensa oficialista, en el periodismo independiente sobresale la función crítica y reflexiva de un periodismo que reivindica el modelo vigilante del entorno político, que se imbrica con frecuencia con el modelo militante o alternativo. Entre las características que comparte la prensa independiente cubana están la cobertura de temas tradicionalmente excluidos de los medios estatales; la apuesta por una redacción atractiva y un diseño visual que explote las posibilidades del lenguaje multimedia y la creación de redes de colaboración con otros actores comunicativos, tanto alternativos como tradicionales.</p>
			<p>Las diferentes nociones teóricas sobre el espacio público lo conceptualizan como un ámbito de convergencia de actores e intereses distintos, mediado por tensiones relativas a las diversas luchas de poder y en el que se contiende mediante estrategias comunicativas. Al pensar sobre esto de manera situada, encontramos que el periodismo independiente cubano se presenta como un actor clave en la configuración de lo público nacional, cuyas estrategias intervienen de manera disruptiva en ese espacio simbólico de participación.</p>
			<p>Entre las particularidades del caso cubano está el hecho de que, al haber un partido único y no existir una oposición política legal, el contrapoder se genera desde prácticas contestatarias desarrolladas por la ciudadanía y por parte de la sociedad civil no avalada por el Estado. Se trata, pues, de actores diversos y generalmente dispersos entre sí, que desarrollan formas de acción contenciosa frente al poder como actor monolítico encarnado en el Estado-partido. Los valores que reivindica el periodismo independiente, su discurso y sus prácticas entran en conflicto con los valores, discursos y prácticas promovidos desde el poder, generando nuevas formas de disenso. Todos estos elementos inciden en que el poder identifique a medios y periodistas independientes como oponentes y genere hacia ellos estrategias para minar su quehacer. </p>
			<p>La labor de los nuevos medios independientes cubanos en línea tributa a la pluralización de la esfera y el debate público. Sus discursos críticos al margen de la institucionalidad posibilitan la emergencia de nuevos entornos comunicacionales en Cuba y su presencia, además, complejiza la interacción ciudadana debido a la aparición de alternativas para construir intercambios en los que se expresen opiniones invisibilizadas cotidianamente en los espacios oficiales. Estas características, cuya naturaleza transgresora y rebelde las convierte en formas de resistencia al poder, dan cuenta del carácter contestatario del periodismo no estatal cubano, que busca recuperar espacios de participación, al tiempo que genera otros nuevos.</p>
		</sec>
	</body>
	<back>
		<ref-list>
			<title>Referencias bibliográficas </title>
			<ref id="B1">
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					<source>La revuelta del espectador: estudio exploratorio sobre el consumo mediático alternativo</source>
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					<article-title>Civil Society During and Beyond the Special Period</article-title>
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					<fpage>168</fpage>
					<lpage>183</lpage>
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				<mixed-citation>Pertierra, A. C (2011). Placeres privados. <italic>La Gaceta de Cuba</italic>, 5, 17-22. </mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
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					<article-title>Placeres privados</article-title>
					<source>La Gaceta de Cuba</source>
					<volume>5</volume>
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				<mixed-citation>Pertierra, A. C. (2012). If They Show <italic>Prison Break</italic> in the United States on a Wednesday, by Thursday It Is Here: Mobile Media Networks in Twenty-First-Century Cuba. <italic>Television &amp; New Media</italic>, <italic>13</italic>(5), 399-414. https://doi.org/10.1177%2F15 27476412443564</mixed-citation>
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					<article-title>If They Show Prison Break in the United States on a Wednesday, by Thursday It Is Here: Mobile Media Networks in Twenty-First-Century Cuba</article-title>
					<source>Television &amp; New Media</source>
					<volume>13</volume>
					<issue>5</issue>
					<fpage>399</fpage>
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					<pub-id pub-id-type="doi">10.1177%2F15 27476412443564</pub-id>
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				<mixed-citation>Players, G. (2017). Los movimientos de las plazas en el decenio 2010. Más allá de los nuevos movimientos sociales. <italic>Revista Mexicana de Estudios de los Movimientos Sociales</italic>, 1, 80-105.</mixed-citation>
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					<article-title>Los movimientos de las plazas en el decenio 2010. Más allá de los nuevos movimientos sociales</article-title>
					<source>Revista Mexicana de Estudios de los Movimientos Sociales</source>
					<volume>1</volume>
					<fpage>80</fpage>
					<lpage>105</lpage>
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				<mixed-citation>Portela, A. (2016). Un millón en 20 años. El flujo continuo que deja su huella en toda la población. <italic>Cuba Geográfica</italic>, 1(3), 13-16. </mixed-citation>
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					<article-title>Un millón en 20 años. El flujo continuo que deja su huella en toda la población</article-title>
					<source>Cuba Geográfica</source>
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					<issue>3</issue>
					<fpage>13</fpage>
					<lpage>16</lpage>
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				<mixed-citation>Ramos, A. (2016). <italic>Alternativas. Un acercamiento a las principales características del proceso de gestión editorial de revistas temáticas, distribuidas mediante el Paquete Semanal</italic> [Tesis de licenciatura inédita]. Universidad de La Habana.</mixed-citation>
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					<publisher-name>Universidad de La Habana</publisher-name>
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				<mixed-citation>Rodríguez, A. (2018). La ruta de Internet en Cuba. <italic>Periodismo de Barrio</italic>. <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.periodismodebarrio.org/internetencuba/2018/04/13/laruta-de-internet-en-cuba/">https://www.periodismodebarrio.org/internetencuba/2018/04/13/laruta-de-internet-en-cuba/</ext-link>
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					<article-title>La ruta de Internet en Cuba</article-title>
					<source>Periodismo de Barrio</source>
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				<mixed-citation>Rodríguez, F. A. (2019). Círculos infinitos: repensar las prácticas de circulación no institucional de contenidos audiovisuales en redes digitales en Cuba. En M. Oller, D. Olivera &amp; A. Somohano (Eds.), <italic>En Cuba periodismo es más (+): Transposición, redundancia y dinamismo profesional</italic> (pp. 205-230). Sociedad Latina de Comunicación Social. https://doi.org/10.4185/cac151</mixed-citation>
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					<publisher-name>Sociedad Latina de Comunicación Social</publisher-name>
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			<ref id="B39">
				<mixed-citation>Salazar, S. (2017). Acercamiento al sistema de medios de comunicación en Cuba. Estudios Latinoamericanos, <italic>39</italic>, 37-50. https://doi.org/10.22201/cela.24484946e.2017.39.58299</mixed-citation>
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					<article-title>Acercamiento al sistema de medios de comunicación en Cuba</article-title>
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			<ref id="B40">
				<mixed-citation>Somohano, A. (2019). Condiciones de la producción informativa en medios independientes cubanos. Estudios de caso de <italic>El Estornudo</italic> y <italic>Periodismo de Barrio</italic>. En M. Oller, D. Olivera &amp; A. Somohano (Eds.), <italic>En Cuba, periodismo es más (+): Transposición, redundancia y dinamismo profesional</italic> (pp. 231-271). Sociedad Latina de Comunicación Social. https://doi.org/10.4185/cac151</mixed-citation>
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					<chapter-title>Condiciones de la producción informativa en medios independientes cubanos. Estudios de caso de El Estornudo y Periodismo de Barrio</chapter-title>
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					<source>En Cuba, periodismo es más (+): Transposición, redundancia y dinamismo profesional</source>
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					<publisher-name>Sociedad Latina de Comunicación Social</publisher-name>
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			<ref id="B41">
				<mixed-citation>Svampa, M. (2009, 7-9 mayo). <italic>Protesta, Movimientos Sociales y Dimensiones de la acción colectiva en América Latina</italic> [Conferencia]. Jornadas de Homenaje a C. Tilly, Universidad Complutense de Madrid-Fundación Carolina. <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.maristellasvampa.net/archivos/ensayo57.pdf">http://www.maristellasvampa.net/archivos/ensayo57.pdf</ext-link>
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					<source>Protesta, Movimientos Sociales y Dimensiones de la acción colectiva en América Latina</source>
					<conf-name>Jornadas de Homenaje a C. Tilly</conf-name>
					<conf-sponsor>Universidad Complutense de Madrid-Fundación Carolina</conf-sponsor>
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				<mixed-citation>Thompson, J. B. (1998). <italic>Ideología y cultura moderna</italic>. Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco.</mixed-citation>
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					<year>1998</year>
					<source>Ideología y cultura moderna</source>
					<publisher-name>Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco</publisher-name>
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			<ref id="B43">
				<mixed-citation>Valles, M. (1999). <italic>Técnicas cualitativas de investigación social. Reflexión metodológica y práctica profesional</italic>. Síntesis.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
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					<year>1999</year>
					<source>Técnicas cualitativas de investigación social. Reflexión metodológica y práctica profesional</source>
					<publisher-name>Síntesis</publisher-name>
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				<mixed-citation>Waisbord, S. (2013). <italic>Reinventing professionalism. Journalism and news in global perspective</italic>. Polity Press.</mixed-citation>
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					<source>Reinventing professionalism. Journalism and news in global perspective</source>
					<publisher-name>Polity Press</publisher-name>
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		</ref-list>
		<fn-group>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>2</label>
				<p> Entre los cibermedios cubanos independientes centrados en la labor informativa general se encuentran: <italic>Progreso Semanal</italic> (2001), <italic>Diario de Cuba</italic> (2009), <italic>OnCuba</italic> (2012), <italic>Palenque Visión</italic> (2012), <italic>Cibercuba</italic> (2014); <italic>14yMedio</italic> (2014); <italic>El Toque</italic> (2014); <italic>Periodismo de Barrio</italic> (2015); <italic>El Estornudo</italic> (2016); <italic>Postdata</italic> (2016) y <italic>Tremenda Nota</italic> (2017). Asimismo, hay un grupo de publicaciones independientes que cubren nichos temáticos como <italic>PlayOff</italic> (2015), dedicada a los deportes; <italic>Vistar</italic> (2014), sobre cultura y farándula; <italic>Garbos</italic> (2015), sobre moda y el estilo de vida; <italic>Negolution</italic> (2016), centrada en el emprendedurismo; <italic>Hypermedia Magazine</italic> (2016), una revista cultural especializada; <italic>Cachivache Media</italic> (2016-2017), que publica sobre tecnología; <italic>Havana2Go</italic> (2017), sobre cultura alternativa y ocio; <italic>La Tinta</italic> (2018), sobre arte corporal; y <italic>Magazine AM:PM</italic> (2018), especializada en música; entre otras.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>3</label>
				<p>“El paquete” o “paquete semanal” es un compendio de contenidos cuya circulación offline es una adaptación al contexto de desconexión que existe en Cuba y una opción de consumo informal frente a la programación estatal. Sobre este compendio y su relación con el periodismo independiente volveremos más adelante en este artículo.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>4</label>
				<p>El 19 de enero de 2020 la emisora <italic>Radio Progreso</italic> publicó en su cuenta de Facebook una lista de 21 medios no estatales a los que catalogó como los “sitios más reaccionarios que informan sobre Cuba”. La lista incluía a <italic>CiberCuba</italic>, <italic>CubaNet</italic>, <italic>Diario de Cub</italic>a, <italic>Cuba en Miami</italic>, <italic>14yMedio</italic>, <italic>Cubanos por el mundo</italic>, <italic>La Joven Cuba</italic>, <italic>OnCuba</italic>, <italic>Periódico Cubano</italic>, <italic>Cubita Now</italic>, <italic>Isla Local</italic>, <italic>Cuba Trendings</italic>, <italic>Todo Cuba</italic>, <italic>Gracias Cubanos</italic>, <italic>Guru</italic>, <italic>Tremenda Nota</italic>, <italic>ADN Cuba</italic>, <italic>El Estornudo</italic>, <italic>El Toque</italic> y <italic>Periodismo de Barrio</italic>. La publicación, que fue borrada posteriormente, desató en la red social un debate en torno a qué medios “merecían” o no estar en la lista, a partir de sus posturas más o menos enfrentadas a los intereses del Gobierno cubano y de si recibían o no financiamiento del Gobierno estadounidense (<xref ref-type="bibr" rid="B16">“¿Existe una lista oficial de medios ‘reaccionarios’?”, 2020</xref>).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>5</label>
				<p>Una hora de conexión a Internet en Cuba cuesta 1.50 Pesos Cubanos Convertibles (CuC) -un CuC es equivalente a un dólar estadounidense-, mientras un salario promedio es de alrededor de 25 CuC.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn5">
				<label>6</label>
				<p>En 2019 la Internet World State (IWS) registraba a 5 642 595 usuarios de Internet cubanos, lo que representa el 49.1% de la población de isla (IWS, 2020). A partir de 2013 la comercialización de Internet en la isla incorporó paulatinamente salas de navegación (2013), zonas WiFi en espacios públicos (2015) y la conexión en los hogares mediante Nauta Hogar y el acceso a través de datos móviles 3G (2017) (<xref ref-type="bibr" rid="B37">Rodríguez, 2018</xref>).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn6">
				<label>7</label>
				<p>La primera oleada de medios y periodistas no estatales cubanos mantenían nexos cercanos con actores políticos en Estados Unidos, lo que contribuyó a su estigmatización por parte del discurso oficial cubano.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn7">
				<label>8</label>
				<p>Los informantes aparecen citados como Periodista 1 (P1), Periodista 2 (P2), etc., según el orden en que fueron entrevistados.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn8">
				<label>9</label>
				<p>El Instituto Patmos se define como una organización de la sociedad civil cubana fundada en la Iglesia bautista Eben Ezer en 2013 y que trabaja en función de cuatro objetivos fundamentales: diálogo interreligioso, incidencia política, monitoreo y defensa de las libertades religiosas, y educación en los derechos humanos (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Instituto Patmos, 2019</xref>).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn9">
				<label>10</label>
				<p>A diferencia del resto de los medios aquí contemplados, <italic>La Hora de Cuba</italic> es una revista impresa independiente que se edita en Camagüey, provincia del centro de Cuba.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn10">
				<label>11</label>
				<p>La Ley 88 de Protección de la Soberanía Nacional y la Economía de Cuba también es llamada en algunos círculos como “Ley mordaza”.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn11">
				<label>12</label>
				<p>National Endowment for Democracy (NED).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn12">
				<label>13</label>
				<p>U.S. Agency for International Development (USAID).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn13">
				<label>14</label>
				<p>Cubavisión, con programación variada; TeleRebelde, con programación fundamentalmente deportiva; Multivisión; dos canales educativos; y recientemente se sumaron Canal Clave, de música; y Canal Caribe, especializado en noticias.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn14">
				<label>15</label>
				<p>Los firmantes son: <italic>14ymedio</italic>, <italic>ADN Cuba</italic>, <italic>Alas Tensas</italic>, <italic>Árbol Invertido</italic>, <italic>Asociación Pro Libertad de Prensa</italic> (APLP), <italic>CiberCuba</italic>, <italic>Convivencia</italic>, <italic>CubaNet</italic>, <italic>Diario de Cuba</italic>, <italic>El Estornudo</italic>, <italic>Havana Times</italic>, <italic>Hypermedia Magazine</italic>, <italic>La Hora de Cuba</italic>, <italic>Play-Off Magazine</italic>, <italic>Proyecto Inventario</italic>, <italic>Puente a la vista Rialta</italic>, <italic>Tremenda Nota</italic> y <italic>YucaByte.</italic></p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn15">
				<label>16</label>
				<p>El Premio Gabriel García Márquez de Periodismo (2017) se otorgó en la categoría <italic>Texto</italic> a la entrevista “Historia de un paria”, de Jorge Carrasco, publicado en <italic>El Estornudo</italic>. El mismo Premio (2019), también en la categoría <italic>Texto</italic>, fue para Mónica Baró -quien ya había sido finalista de ese certamen en 2016- por el reportaje “La sangre nunca fue amarilla”, publicado en <italic>Periodismo de Barrio</italic>. Mientras, el especial multimedia “La Cuba que viene”, publicado por <italic>El Toque</italic>, ganó en 2019 el <italic>Online Journalism Awards</italic>, en la categoría <italic>Reporteo Explicativo de una Sala de Redacción Pequeña</italic>.</p>
			</fn>
		</fn-group>
		<fn-group>
			<fn fn-type="other" id="fn16">
				<p><bold>Cómo citar este artículo:</bold> Celecia Pérez, C. (2020). Periodismo independiente cubano en línea: ampliación de lo público desde una dimensión contenciosa. <italic>Comunicación y Sociedad</italic>, e7644. <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.32870/cys.v2020.7644">https://doi.org/10.32870/cys.v2020.7644</ext-link>
				</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn17">
				<label>*</label>
				<p>Este artículo se desprende de una investigación de doctorado más amplia, realizada gracias a una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México.</p>
			</fn>
		</fn-group>
	</back>
	<sub-article article-type="translation" id="s1" xml:lang="en">
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			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Working and safety conditions of journalists</subject>
				</subj-group>
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			<title-group>
				<article-title>Online Independent Journalism in Cuba: Broadening the Public Space from a Contentious Dimension</article-title>
			</title-group>
			<abstract>
				<title>Abstract</title>
				<p>The context in which the online independent Cuban journalism operates, places it in a vulnerable situation, while in its undertaking, in an open defiance of state control over what is public, broadens and pluralizes that sector on the island. This article examines, from the combination of an analytical model with empirical analysis, how the strategies and demands of independent Cuban journalism in the face of the government -and the way in which it is assumed by power itself- allow it to be connected with forms of contentious action.</p>
			</abstract>
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>Keywords:</title>
				<kwd>Independent journalism</kwd>
				<kwd>contentious action</kwd>
				<kwd>Cuba</kwd>
				<kwd>public space</kwd>
			</kwd-group>
		</front-stub>
		<body>
			<sec sec-type="supplementary-material">
				<title>Emergency of online independent Cuban Journalism</title>
				<p>This article aims to analyze the way in which the working strategies of the online independent Cuban journalism allow it to be connected with forms of contentious action in the face of the government. Through interviews with independent digital media journalists, the strategies they follow to reach the public will be known, despite the shortcomings and limitations of access to the network in Cuba. When we refer to the <italic>independent Cuban journalism</italic> here, we refer to the new media that have emerged on the Internet in the last two decades and the work carried out by them. With this name we distinguish them from the state media, which follow the guidelines of the Central Committee of the Communist Party of Cuba and maintain an information policy based on the model of the Soviet socialist press.</p>
				<p>We define as <italic>contentious collective action</italic> all those practices and strategies that are developed outside the institutional margins backed by the government and in open defiance of current regulations. These forms of action are generated within the country illegally, atomized and with discreet repercussions in the national environment and their development takes place in an area between repression and controlled tolerance. The symbolic spaces of participation and the demands that are generated from these forms of collective action confronted with the interests of the Government, are related to human rights and political and social freedoms. Their contentious nature is not always explicit or assumed by the participants that generate them, but they invariably represent a counter power against the Government.</p>
				<p>A fundamental contentious activity due to its claims and visibility is independent journalism, whose work, both in physical and virtual space, defies state control over the public and as a constant disruption intervenes in the configuration of that sector on the island. Independent journalists carry out their work as part of civil society not recognized by the State and in confrontation with the regulations that punish the activities they carry out. The emergence of independent journalism in Cuba coincides with a diversification of the country’s civil society, after the economic reform and the constitutional reform of 1992, which fostered new forms of association linked to new types of solidarity and non-state ways of solving everyday problems. Groups such as non-governmental organizations (NGOs), religious associations and community movements were assimilated by the government, which did not see in them a defiance to their authority. But the same did not happen with human rights groups, independent libraries and the independent press, organizations not tolerated by the State (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bobes, 2007</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B3">2013</xref>).</p>
				<p>Two government measures that made access to public communication more flexible and thereby favored the creation of new independent online media were, first, the legalization of the purchase of cell phone lines in 2008, previously prohibited to national citizens; and then, the gradual increase in Internet access. This has facilitated the generation from Cuba of alternative spaces for information and deliberation of public affairs in the digital context. It has promoted the connection of independent journalists with the media and other participants abroad, while allowing those who are connected from the island, inform each other and participate in debates that take place in a transnational public space.</p>
				<p>Non-Cuban state digital media report the emergence in the virtual space of publications that are presented as alternatives to communication generated from the government. It is fundamentally informative spaces, whether daily, weekly or other update frequencies, but focused on generating journalistic materials, with the Cuban theme as a priority. Some have been created from outside Cuba and others from within, but in all cases they maintain correspondents on the island. Meanwhile, 50% have offices or newsrooms in foreign cities such as Miami, Valencia and Mexico City and are made up of small work teams, which in many cases do not exceed a dozen employees or collaborators (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Díaz Rodríguez, 2017</xref>).</p>
				<p>Our notion of independent journalism is nourished by the approach to independent journalism in Mexico carried out by <xref ref-type="bibr" rid="B10">De León (2018a)</xref>, for whom the term <italic>alternative</italic> or <italic>independent journalism</italic> allows it to be differentiated from that produced by the dominant media industry.</p>
				<disp-quote>
					<p>This term does not mean lower quality journalism, but independent efforts of professionalized and networked journalists... in a search to claim the social function of journalism as a vigilant of the environment to report abuses (<xref ref-type="bibr" rid="B11">De León, 2018a, p. 149</xref>).</p>
				</disp-quote>
				<p>The reference to an independent press and journalism in Cuba does not imply not knowing that these projects have financial support from different foreign institutions -which can generate editorial commitments- and that they must respond to the demands of certain markets in which they begin to insert themselves. However, as they are media that operate independently of the State, they generate new accounts of the Cuban social reality and, in many cases, their forms of self-management and codes of ethics emphasize financial and editorial autonomy.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="supplementary-material">
				<title>Approaches prior to the Cuban media environment</title>
				<p>The study of the Cuban media environment and its evolutions in the last decades allow us to verify how with the arrival of the 21st century the emergence of new information participants on the web begins and the public sphere and debate are pluralized, mainly through digital networks (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Díaz Rodríguez, 2017</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B20">Geoffray &amp; Chaguaceda, 2014</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B27">Leyva &amp; Somohano, 2008</xref>). Online independent Cuban media<xref ref-type="fn" rid="fn18"><sup>2</sup></xref> began to appear from 2001 and a boom between 2014 and 2018 in the creation of these non-state publications can be seen. Precisely because they are external means to the revolutionary institutional system, some authors have already recognized its disruptive potential (<xref ref-type="bibr" rid="B19">García, 2018</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B30">Padilla et al., 2017</xref>). </p>
				<p>There are other contributions to the understanding of the changes in the field of public communication in Cuba through research that addresses issues as diverse as the development of the Cuban blogosphere and citizen participation and deliberation in these digital spaces (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Boentes, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B14">Díaz, 2014</xref>), the configuration of contentious public in a transnational environment mediated by the web (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Celecia, 2019</xref>), the characteristics of the informative production in independent Cuban electronic media (<xref ref-type="bibr" rid="B40">Somohano, 2019</xref>) and the production, circulation and consumption of alternative content from those of the state through informal channels (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Barrera, 2009</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B5">Cabrera, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B8">Concepción, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B17">Fonseca &amp; Castañeda, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B32">Pertierra, 2011</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B33">2012</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B36">Ramos, 2016</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B38">Rodríguez, 2019</xref>).</p>
				<p>Among the approaches to the production, circulation and consumption of non-state content that rely on human and digital networks, those dedicated to the “weekly package”<xref ref-type="fn" rid="fn19"><sup>3</sup></xref> stand out (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Cabrera, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B8">Concepción, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B17">Fonseca &amp; Castañeda, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B32">Pertierra, 2011</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B33">2012</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B36">Ramos, 2016</xref>), which coincide in indicating a growing preference for informal consumption over state consumption. These analyses refer to the changes generated from the updating of the Cuban economic model and the way in which these have influenced the transformation of the media environment.</p>
				<p>Works that have investigated both independent journalism and the consumption of alternative content to the state ones confirm the penetration of informal media consumption in Cuba, bring to debate the assimilation of global trends regarding the use of technologies in the particular Cuban environment and appreciate the diversification of participants that participate in the public sphere. Therefore, it is essential to explore the political dimension of these processes, through which a displacement of state control can be perceived as a producer and issuer of content.</p>
				<p>On the other hand, we find the absence of approaches on ways of responses to the government on the island from the Cuban academy. The discrediting campaigns by the official discourse, for more than six decades, towards the different forms of containment of power in Cuba, together with a fusion in the national symbolic field that homologates homeland, sovereignty and independence with the socialist project of the Revolution (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bobes, 2007</xref>), contribute to the lack of legitimacy of dissident participants or even simple critics of the political regime. Also, in many cases, their links with the United States Government<xref ref-type="fn" rid="fn20"><sup>4</sup></xref> have facilitated their association with anti-national interests, which has repercussions on the production of knowledge from the island on the subject.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="supplementary-material">
				<title>Communication, power and pluralization of the public </title>
				<p>
					<xref ref-type="bibr" rid="B9">De León (2012)</xref> explains that the public has an abstract and conceptual sense and its constituent elements are the relationships between its participants -which take place in physical and/or symbolic spaces- and the symbolic constructions that these generate; meanwhile, the symbolic exchange practices carried out in the public space are classified as public communication. For its part, the political public space is built when the topics of common interest submitted to debate are related to the competences and tasks of the State. However, <xref ref-type="bibr" rid="B13">Del Palacio (1997)</xref> reminds us that:</p>
				<disp-quote>
					<p>The power of the State is not part of the public space, but rather its eternal opponent... The public space, thus, is located between the State and society and, in it, the public is the support of opinion (pp. 124-125).</p>
				</disp-quote>
				<p>This notion supports the idea that, in the Cuban case, independent journalism is necessarily going to be inserted in that public political space in which it finds in the State an adversary. As a member who participates in the public sphere, the independent journalism assumes tasks of criticism and surveillance of the state’s performance, which allows us to connect it with a journalistic model that is vigilant of the political environment, contrary to what happens with the state press, which is part of the system, which determines a univocal relationship between the two (<xref ref-type="bibr" rid="B18">García, 2004</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B22">González, 2009</xref>) and connects it to a model of official journalism.</p>
				<p>The journalistic models -understood as ideal types that help to compare, organize and systematize the empirical findings related to the functioning of the media, their editorial positions and their relationships with government- are assumed here following the categorization of: pro-government media, vigilante and alternative. The pro-government media reproduce an official representation of the event (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Hallin, 2000</xref>); the vigilantes of the environment are distanced from the political power and the journalists carry out with their work a constant scrutiny of the exercise of power (<xref ref-type="bibr" rid="B44">Waisbord, 2013</xref>); while the militant or alternative model is observed when journalism identifies with certain causes -political, social or otherwise- and defends them (<xref ref-type="bibr" rid="B24">Harlow &amp; Salaverría, 2016</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B44">Waisbord, 2013</xref>).</p>
				<p>After the triumph of the Cuban Revolution in 1959, the changes covered all areas of the country’s social, economic, and political life. In a short time, all the media became social property and to be controlled by the State-Party merger that took place inspired by the Soviet model (<xref ref-type="bibr" rid="B18">García, 2004</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B20">Geoffray &amp; Chaguaceda, 2014</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B39">Salazar, 2017</xref>). In the literature that addresses the Cuban press system, the external control of the media is attributed to three main reasons: the fear of losing communication hegemony, the need to protect the Revolution from foreign propaganda, and the adoption of the model of the Soviet press (<xref ref-type="bibr" rid="B19">García, 2018</xref>).</p>
				<p>The most notorious changes in the field of public communication in Cuba have occurred since the mid-1990s, due to the contestatory uses of the Internet (<xref ref-type="bibr" rid="B20">Geoffray &amp; Chaguaceda, 2014</xref>), although the levels of access to the network and their high costs<xref ref-type="fn" rid="fn21"><sup>5</sup></xref> for the average income imply that these spaces are not very accessible to many. However, the recent commercialization of Internet services in Cuba, in different modalities, has considerably increased the number of users.<xref ref-type="fn" rid="fn22"><sup>6</sup></xref>
				</p>
				<p>The political system is fundamental as a mediating structure in the configuration of the power/counter-power relationship. In this process, communication processes and the construction of sense play a central role and, therefore, also in the media. The government model determines the ownership system over the media and the characteristics of the press system. Thus, independent journalism is an anomaly in the Cuban government-controlled media system that continually seeks to constrain it.</p>
				<disp-quote>
					<p>Almost all the Cuban emerging media have been subjected to threats or any other form of harassment. The Department of State Security has questioned some journalists based in Cuba and others have been harassed on social networks by false or anonymous webpages and profiles (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Díaz Rodríguez, 2017</xref>).</p>
				</disp-quote>
				<p>
					<xref ref-type="bibr" rid="B6">Castells (2012)</xref> explains that “power relations constitute the foundation of society because those who hold power build the institutions of society according to their values and interests” (p. 22). The counter-power, then, is the “capacity of social participants to challenge the power incorporated in the institutions of society with the aim of claiming the representation of their own values and interests” (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Castells, 2012, p. 22</xref>).</p>
				<p>This researcher also reminds us that few systems last if they are based solely on coercion and intimidation, so that the fundamental power struggle develops around the construction of meanings, since this is a more stable and decisive source of power. Meanwhile, occupying spaces of power as a contentious strategy makes them have a symbolic power as far as spaces of power invaded (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Castells, 2012</xref>). In this sense, independent journalism has appropriated areas of the national and transnational public space, recovering and generating environments for addressing public affairs and for the exercise of a watchful function of the work of the State, which become political spaces through which to recover rights.</p>
				<p>In the Cuban case, it is necessary to underline the notable asymmetry that exists between the State and the rest of the participants that intervene in the public space, the limited access to information, the little debate on issues of collective interest and the ritualization of participation. It is also a context in which traditional (State) and new (non-State) media represent divergent interests, participants and discourses.</p>
				<p>An important difference between the first non-state media and the most recent online independent Cuban media on the Internet is the independence that the latter hold, both from the government and from anti-government groups.<xref ref-type="fn" rid="fn23"><sup>7</sup></xref> Part of this new journalism, although it aspires to transformations in the political system, does not want to be related to the traditional human rights groups, their rhetoric about democracy and their ties to the United States, so they are looking for new discourses to participate in and transform the public, as well as new forms of financing. That could favor rapprochement with new sectors of the citizenry, while expanding the narratives of counter-power in Cuba.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="supplementary-material">
				<title>Collective contentious action in Cuba </title>
				<p>In Cuba, contentious action against the current political regime dates from the very triumph of the Revolution in 1959 and has gone on, in tune with contentious climates at the global level, from violent confrontation to a peaceful struggle focused on the defense of human rights. <xref ref-type="bibr" rid="B41">Svampa (2009)</xref> explains that the diversity of expressions of the collective action does not fit within a general concept, but requires empirical support to develop theoretical notions that explain specific experiences.</p>
				<p>In the Cuban case, contentious action does not appear as an explosion or a massive social reaction to a crisis situation, but as a slow and cumulative process that is nourished by the personal discontent of specific participants who join these forms of activism consciously or that they begin to develop actions with political content outside the institutional framework. Among the practices that make up the contentious repertoire in Cuba are the strategies of mass self-communication adapted to the context of disconnection from the Internet, complaints to international organizations and the practices of communication and dissemination of information through human and technological networks traversed by transnational practices.</p>
				<p>Although these are limited and inconspicuous initiatives towards the interior of the country, the various contentious experiences allow us to develop a sense of democracy and the struggle against the government that is experienced from the practices. These experiences reinforce the tendency to political participation and can transform the social identity and political values of the participants in the long term (<xref ref-type="bibr" rid="B34">Players, 2017</xref>). The daily resistances to the government on the island are expressed, for example, through the different forms of consumption of alternative content to those offered by the official discourse, which are integrated in one way or another into a clandestine network of information dissemination.</p>
			</sec>
			<sec sec-type="methods">
				<title>Methodological design </title>
				<p>An analysis of independent Cuban journalism allows us to put into perspective the conditions in which this activity takes place on the island, the elements that enhance and limit it, to approach the forms of political participation that emerge in the current Cuban context, as well as the ways that the government copes with them. This work derives from a broader investigation focused on the configuration of public communication of contentious Cuban activism, a phenomenon in which independent journalism is a fundamental participant. However, here are recovered only the methodological elements that contribute to the present object and that derive from the combination of an empirical analysis model, from a qualitative perspective.</p>
				<p>As a general objective, it was proposed to analyze the way in which the strategies and demands of independent Cuban journalism against the government allow it to be connected with contentious forms of action, while the particular objectives were defined in terms of examining the way in which independent journalists assume their professional role, as well as characterizing their offline information distribution practices and their forms of online participation.</p>
				<p>For this study, an in-depth interview was carried out to eight independent journalists<xref ref-type="fn" rid="fn24"><sup>8</sup></xref> who collaborate with (and/or direct) the non-state Cuban media: <italic>El estornudo</italic> -one interviewee-; <italic>Diario de Cuba</italic> -five interviewees, one of whom has also been a collaborator of <italic>14yMedio-</italic>; <italic>Cubanet</italic> -one interviewee-; <italic>Palenque Vision</italic> -one interviewee-; and <italic>14yMedio</italic>. Of this total, some are assumed as human rights activists (2), others as activist-journalists (2) and others only as independent journalists (4), distancing themselves from activism.</p>
				<p>The amount of testimonies collected had to do with the willingness of the people contacted to
					collaborate with the investigation. Both the variety of participants who were
					interviewed and the quality of their testimonies provided sufficient data to
					carry out this analysis, however, we did not use the theoretical saturation
					criterion (<xref ref-type="bibr" rid="B43">Valles, 1999</xref>) because the
					number of interviews was more determined by the accessibility of the informants
					and the feasibility of talking with them, due to a methodological closure
					decision. </p>
				<p>The contacts were established through digital social networks and email. The first informants helped us access the following ones, so part of the process was developed thanks to the snowball effect strategy. The interviews were carried out by video call when the informants were outside of Cuba, which facilitated their access to online communication.</p>
				<p>The analysis was carried out based on <xref ref-type="bibr" rid="B42">Thompson’s (1998)</xref> proposal of depth hermeneutics as a general methodological framework. Its formulation emphasizes that the object of analysis in the social sciences is a significant symbolic construction that requires interpretation and that is inserted in a specific socio-historical context. Depending on the social contextualization of the symbolic forms, other methods of analysis should be used, such as, in this case, the in-depth interview.</p>
				<p>
					<xref ref-type="bibr" rid="B42">Thompson (1998)</xref> includes three main phases or procedures: sociohistorical analysis, formal or discursive analysis, and interpretation/ reinterpretation. Here we focus on the phase of socio-historical analysis -although the other two phases are also present-, since it is oriented towards social practices located in their context and takes into account the fields of interaction, social institutions, structures, agency capacity of participants and asymmetries (<xref ref-type="bibr" rid="B9">De León, 2012</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B42">Thompson, 1998</xref>). The bibliographic review and the data provided by the in-depth interviews contributed to the socio-historical analysis. The formal and discursive analysis goes through the analysis of the interviews, while the interpretation/reinterpretation accompanied the entire investigation process.</p>
				<p>In order to inquire about social life from the social sciences, verbal accounts are largely used and within these, different types of qualitative interviews, such as in-depth interviews. For <xref ref-type="bibr" rid="B26">Keats (2009)</xref>, this technique is more effective when what you want to investigate is related to what people think, if you want to explore widely the reasons and motivations of people’s attitudes and opinions and if potential informants have difficulties to communicate. These reasons were fundamental in choosing this technique to approach our object of study. The semistructured interview was carried out based on a guide of general topics.</p>
				<p>The interviews were conducted between October 31<sup>st</sup>, 2016 and February 8<sup>th</sup>, 2018, and elements of the proposed discourse analysis through coding proposed by <xref ref-type="bibr" rid="B21">Gibbs (2014)</xref> were integrated into his study. In this case, we were guided by the data that emerged, so we worked with open coding that allowed us to incorporate the elements that emerged from the analysis process. Based on the interviews, their transcription and the subsequent coding process, the results were systematized and a selection of interview fragments was made to illustrate how independent Cuban journalism connects with contentious forms of action.</p>
				<p>
					<table-wrap id="t2">
						<table>
							<colgroup>
								<col/>
								<col/>
							</colgroup>
							<tbody>
								<tr>
									<td style="border-top: 1px solid;" align="center">Topic</td>
									<td style="border-top: 1px solid;" align="center">Objective</td>
								</tr>
								<tr>
									<td style="border-bottom: none; background-color: #F3F3F4;" align="left">Political trajectory<break/>(biographical frame)</td>
									<td style="border-bottom: none; background-color: #F3F3F4;" align="left">To know the political journey of the interviewee<break/> and how they got into the independent press.</td>
								</tr>
								<tr>
									<td style="border-bottom: none" align="left">Perception of the<break/> public sphere</td>
									<td style="border-bottom: none" align="left">To know their perception about how the public sphere<break/> in Cuba is constituted, asking their opinion about the<break/> work of the official media and the new Cuban media <break/>on the Internet.</td>
								</tr>
								<tr>
									<td style="border-bottom: none; background-color: #F3F3F4;" align="left">Relationship with foreign <break/>and independent media</td>
									<td style="border-bottom: none; background-color: #F3F3F4;" align="left">To know how they establish links with these <break/>media and what characterizes their relationship with them.</td>
								</tr>
								<tr>
									<td align="left">Intervention strategies<break/> in the public sphere</td>
									<td align="left">To describe which are the intervention <break/>strategies in the public sphere (physical<break/> and virtual) that the interviewee <break/>carries out and what importance he/she<break/> gives them.</td>
								</tr>
							</tbody>
						</table>
						<table-wrap-foot>
							<fn id="TFN2">
								<p>Source: The author.</p>
							</fn>
						</table-wrap-foot>
					</table-wrap>
				</p>
			</sec>
			<sec sec-type="results">
				<title>Results: journalism against the current in Cuba </title>
				<p>Independent journalism in Cuba is critical of the Government and public policies, and addresses issues that concern broad sectors of the citizenry, which, together with its forms of organization and management and its autonomy in relation to Cuban power, differentiates it in its entirety from the official media. Compared to traditional media, alternative media generally operate with few resources and limited infrastructure, their members tend to take on various roles, there is greater horizontality in the hierarchical structure, and predominate collaborative relationships within and with other external media participants. Obtaining resources is generally based on the same financing strategies employed by its Latin American peers, which include fundraising campaigns, memberships, sale of advertising space, applying to funds from non-governmental organizations, international organizations, and foreign governments, among other variants (<xref ref-type="bibr" rid="B11">De León, 2018b</xref>).</p>
				<p>The independent media projects have decided to operate outside the formal frameworks established by the State, thereby “challenging institutionalized forms of journalistic practice, mediating debate, emancipating information, and pushing the boundaries of legitimacy established by the State” (<xref ref-type="bibr" rid="B19">García, 2018, p. 2</xref>). However, within the new media there is a wide spectrum that ranges from those who assume themselves as opponents of the regime -for example: <italic>Diario de Cuba</italic>, <italic>CiberCuba</italic>, <italic>14yMedio</italic> and <italic>Palenque Visión</italic>- to those who distance themselves from activism and political affiliations -like <italic>El Estornudo</italic>-; although a common characteristic is the exercise of critical journalism towards the reality of the country.</p>
				<disp-quote>
					<p>Every media has an editorial policy and in the case of <italic>Diario de Cuba</italic> it is a newspaper openly opposed to the Cuban regime. As its director once said in an interview, the objective of <italic>Diario de Cuba</italic> is to reach the jugular of Castroism. It is a newspaper where all the participants of the opposition, of civil society, all those who suffer repression from the regime have a voice (J1, interview conducted on October 31<sup>st</sup>, 2016).</p>
				</disp-quote>
				<p>Although independent journalists do not define themselves or their media for the most part as contentious participants, their illegal status, their editorial projections and the place that the government itself has assigned to them by criminalizing and censoring their activity, they categorized as such.</p>
				<disp-quote>
					<p>We are not opponents. We are interested in journalism, not activism. That is something that has begun to change; independent journalism has distanced itself from activism. Before, the media was in the hands mostly of activists. Now there are people who graduated the university and have started to write and criticize the Revolution and everything. What interests us is doing journalism, criticizing everything that is wrong (J8, interview conducted on February 8<sup>th</sup>, 2018).</p>
				</disp-quote>
				<p>However, in several cases the increase in the intolerance of the government towards independent journalism ends up driving the radicalization of the positions of its directors and the editorial lines of the new media. Initially, the creators of the independent magazine <italic>El Estornudo</italic> considered that the Cuban Government did not hinder the publication’s work because it considered them “serious”, a way of saying that the publication is not a project “opposed to the political regime”, nor a space of “counterrevolutionary propaganda”. Although, after one of its members was summoned by State Security to be questioned about the project and the publication was blocked by national servers, the team’s outrage led to the editorial note to the censor: why can’t <italic>El Estornudo</italic> be read in Cuba? (<italic>Nota al censor: ¿por qué no puede leerse El Estornudo en Cuba?)</italic>, in which they categorize the censorship of independent media as “acts of the dictatorship” and refer to the figure of the censor as “repressor” and “erudite of totalitarian states” (<xref ref-type="bibr" rid="B28"><italic>El Estornudo</italic>, 2018</xref>). With these actions, both parties -government and independent media, government, and non-state journalists- crossed the thin and fragile line of tolerance that they seemed to share.</p>
				<disp-quote>
					<p>For them you are an opponent, even if you make your journalism as balanced as possible, questioning the independent civil society, questioning the opposition, and questioning the ruling party. You are doing a balanced job but doing it outside their premises already puts you on the other side (J3, interview conducted on March 30<sup>th</sup>, 2017).</p>
				</disp-quote>
				<p>One of the main problems for non-state journalism in Cuba is the environment of illegality in which it operates, an element that limits and violates this activity on the island. Cuban independent journalism projects challenge the Constitution, which, in article 52, prohibits the existence of non-state press media; while Law 88 for the Protection of the National Sovereignty and the Economy of Cuba typifies a series of crimes related to the dissemination of information that threatens the interests of the Government and the political system. Several independent journalists have been accused of the crime of “usurpation of legal capacity” for not having graduated from journalism and practicing in non-state media, a complaint that is supported by article 149 of the Cuban Penal Code, which punishes anyone who performs “acts typical of a profession for whose exercise he/she is not duly authorized” (<xref ref-type="bibr" rid="B31">Pentón, 2017</xref>). Meanwhile, journalists who worked in official media while collaborating in alternative media have been sanctioned or fired from their state jobs.</p>
				<p>According to data from the Patmos Institute<xref ref-type="fn" rid="fn25"><sup>9</sup></xref> (<xref ref-type="bibr" rid="B25">2019</xref>), until September 2019 there were 196 Cuban citizens prevented from leaving the country, including political activists, artists and independent journalists. Nonstate Cuban media have denounced, during the same period, the “exit ban” of three journalists from the magazine <italic>La Hora de Cuba</italic>,<xref ref-type="fn" rid="fn26"><sup>10</sup></xref> a journalist from <italic>14yMedio</italic> and a journalist from <italic>Diario de Cuba</italic>. In each case, the migration offices have informed those affected that they are “regulated for reasons of public interest”.</p>
				<p>Sometimes government repression of independent journalists is explicit, but sometimes it operates in sneaky ways, through threats from authorities. These threats are denounced by those affected through the independent media themselves, or on social networks on the Internet and are also recorded in the reports of the Cuban Observatory for Human Rights. From these encounters in which journalists are exposed -a practice that is also applied to human rights activists- the consequences that their work can have for them and their families, there are no records of these. These are informal appointments and conversations, which prevents them from filing legal actions.</p>
				<disp-quote>
					<p>There are some articles in the Constitution and some laws, the so-called Gag Law,<xref ref-type="fn" rid="fn27"><sup>11</sup></xref> for example, that regulates and deals with penalizing the independent exercise or journalism on their own, as we could also call it. So, we know of cases of people who have been accused, or that their harassment has not been brought to the legal plane, but has been in the shadows, people who have been threatened, discredited (J7, interview conducted on December 21<sup>st</sup>, 2017).</p>
				</disp-quote>
				<p>Arrests of journalists working for independent media are almost always aimed at stopping them from covering an event, attending an organized underground activity, or arriving at the airport in time for a flight. But arrests typically last for a few hours, without charges being brought, while sometimes authorities limit themselves to preventing the journalist from leaving their homes. These ways of operating by the government place journalists in a situation of legal vulnerability.</p>
				<disp-quote>
					<p>When we enter Cuba, we are defenseless. Every time I am arrested, I am helpless. They use their own law and go against their own law to crush those of us who are against those laws that harm all the people (J6, interview conducted on November 9<sup>th</sup>, 2017).</p>
				</disp-quote>
				<p>The interviewees who suffered some of these situations reported that it gave them some peace of mind that their arrests, searches and interviews with the police were referenced in the independent press, which also allowed them to verify the support of many people who shared and commented on the information in social networks. When the police do not give relatives information on where journalists and activists are being detained, the independent media and some foreign media keep the alert on the fact.</p>
				<p>According to a study that analyzes, among other things, who and from where independent Cuban digital media are read, only 41% of them make Cuba the main source of traffic. While, for 50%, the fundamental source of readers is in the United States, especially in Miami, where most of the Cuban diaspora is grouped in the United States (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Díaz, 2017</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B35">Portela, 2016</xref>).</p>
				<p>However, the independent media also have receivers/readers, although limited by the low and expensive connectivity, which is why some media have implemented alternative mechanisms for offline distribution of their content, an activity that crosses the limits of journalistic work and is related to activism. The independent audiovisual agency Palenque Vision, whose works are published on Univision, on Channel 41, Channel 51 and on Television Martí, in addition to being published on its YouTube channel, are also distributed free of charge through CDs and external storage devices.</p>
				<disp-quote>
					<p>We seek to make people think, to have a reaction. We started distributing the materials in Cuba first on compact discs. Later, when the Internet opened for Cubans -technically not, but it did open- people could already access it. The other problem is that people do not have money in Cuba to connect; we know that it is very expensive. But I used compact discs and USB drives and then the famous “package” (<italic>paquete</italic>) came up and there we put the materials and so it has expanded and people have started to see things (P2, interview conducted on March 29<sup>th</sup>, 2017).</p>
				</disp-quote>
				<p>Independent media are looking for alternatives to reach more readers by sending newsletters
					to their subscribers via email and through other mechanisms to circumvent
					censorship in Cuba, such as sharing in social networks like Twitter and Facebook
					the work blocked by Cuban servers. Meanwhile, the newspaper
						<italic>14yMedio</italic> publishes a summary of its publications in a PDF
					version every week, which it distributes through external electronic means.</p>
				<p>Behind some journalistic projects are the political interests of the United States, evidenced in various documents that have been made public in recent years. Among the measures approved during the Barack Obama administration, for example, is an assistance program for Cuban civil society that includes the granting of funds to promote human rights activities, private initiative, professional training, and technological access and communication (<xref ref-type="bibr" rid="B29">Núñez, 2014</xref>).</p>
				<p>For some media, it is important to mark the distance between their work and that of other independent Cuban media with an antigovernment editorial line, since they do not want to be identified as “political dissidents”, something that affects not only editorial decisions but when it comes to accepting or not financial offers.</p>
				<disp-quote>
					<p>Many people in the United States have offered us money and we do not accept it because we cannot smear the name of the magazine with organizations that we know are demonized, such as NED.<xref ref-type="fn" rid="fn28"><sup>12</sup></xref> NED and USAID<xref ref-type="fn" rid="fn29"><sup>13</sup></xref> finance thousands of projects throughout Latin America and in the world and nothing happens, it does not even point out things in editorial policies, but we know that in Cuba it is demonized and we cannot accept it to simply avoid a problem. I do not know if at any time we will pass that stage (J8, interview conducted on February 8<sup>th</sup>, 2018).</p>
				</disp-quote>
				<p>Given the lack of access to the Internet and to programming different from that transmitted by national channels,<xref ref-type="fn" rid="fn30"><sup>14</sup></xref> an offline content distribution system, mainly foreign, known as “the package”, (<italic>el paquete</italic>) has become popular in recent years, which includes mostly entertainment (movies, reality shows, humorous and musical programs, etc.), although it also incorporates publications from the emerging independent Cuban press -not considered contentious or enemy- and materials produced in Cuba specifically for this type of consumption -especially advertising for national ventures-. The compendium also works as an offline store for applications, video games, antivirus updates, among others.</p>
				<p>Its update began on a weekly basis, but in the face of consumer demand, it currently becomes daily. This new form of content circulation, although illegal, is tolerated by the Government, with which there is supposed to be a kind of tacit agreement on the part of its producers not to include materials with subversive or pornographic content. Distribution is usually at home and the price of approximately one Terabyte of downloaded or pirated materials ranges from two to five dollars depending on the current materials.</p>
				<p>The chain of elaboration of the package includes in the following order: <italic>suppliers</italic> -who download the contents from the Internet-, <italic>matrices</italic> -select and organize the information-, <italic>couriers</italic> -are in charge of making sure that the hard drives with the package reach the whole country-, <italic>distributors</italic> (at various levels) -they market the package locally- and <italic>consumers</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Concepción, 2015</xref>). But the package is constantly evolving as distributors and users can remove or add content and continue to share it. In this dynamic process, materials from the independent press usually reach the weekly compendium.</p>
				<disp-quote>
					<p>With the recently edited program I already had people taking me their memory sticks to copy it, people who share “the package” and go to my house for it. People ask for it, they contact me and I give it to them for free. My program does not leave the matrix because they are closely watched. Those who distribute my program in “the package” are below, because they are not so closely watched (J6, interview conducted on November 9<sup>th</sup>, 2017).</p>
				</disp-quote>
				<p>The relationship of independent Cuban journalism with the authorities is also complex because it places on the agenda topics censored by the official press, ranging from questioning public policies, criticism of the political system and analysis of social problems, such as increased poverty and inequality in the country. These elements contribute to the official discourse associating independent journalism with the imprecise, movable and stigmatized strip of “dissent”.</p>
				<p>The government strategies to curb independent journalism range from intimidation to criminal penalties, but in all cases the surveillance, inhibition, annulment, arrest and punishment of journalists is the result of official guidelines. The ways in which the government operates against independent journalism in Cuba can be summarized as:</p>
				<p>
					<list list-type="order">
						<list-item>
							<p>Blocking of digital media on national servers.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Surveillance and intimidation of independent journalists.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Arbitrary arrests.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Dismissals from study and work centers.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Confiscation of work materials.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Interrogations by the State Security.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Limitations on leaving the country.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Hacking accounts and using false profiles on social networks to attack independent journalists.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Media smear and disinformation campaigns.</p>
						</list-item>
					</list>
				</p>
				<p>Given this scenario, nineteen independent Cuban media<xref ref-type="fn" rid="fn31"><sup>15</sup></xref> joined to write and sign a document demanding legal recognition of their work as independent journalists. The document,	published in different spaces on the web on October 7<sup>th</sup>, 2019 under	the title of “Declaration of Cuban independent media” (<italic>Declaración de medios independientes cubanos</italic>), states that since January, 2018, 183 attacks on journalists have been documented in the country, which include elements of the nine points described above.</p>
				<disp-quote>
					<p>These attacks are part of a systematic campaign by the Cuban Government with the purpose of silencing those who practice independent journalism. These attacks, in turn, curtail the right of Cuban citizens to information of public interest and, therefore, prevent them from accessing and participating in decision-making (<xref ref-type="bibr" rid="B12"><italic>Declaración de medios independientes cubanos</italic>, 2019</xref>).</p>
				</disp-quote>
				<p>Likewise, the signatories demand the repeal of all laws that restrict freedom of expression or of the press in Cuba, transparency and access to public information, and demand the right of Cuban citizens to information (<xref ref-type="bibr" rid="B12"><italic>Declaración de medios independientes cubanos</italic>, 2019</xref>).</p>
			</sec>
			<sec sec-type="conclusions">
				<title>Conclusions </title>
				<p>Independent Cuban journalism represents the conquest of a space in the public sphere that pluralizes that area and represents an advance in the search for greater freedom of expression and circulation of information. Among its strengths is the fact of having highly trained information professionals, the international visibility they have achieved thanks to their presence in other media, both alternative and mainstream, as well as the awards and nominations obtained by the work of members of these projects in prestigious contests.<xref ref-type="fn" rid="fn32"><sup>16</sup></xref>
				</p>
				<p>The independent media have taken advantage of new technologies that obscure the limits between the local, the national and the global, making possible the emergence of new communication environments. In the Cuban case, we find that the Internet, even with its limitations, presents itself as a privileged space for expression and participation, which is nevertheless affected by the constraints that the system and the Government impose on public space and public communication in general.</p>
				<p>The democratizing capacity of the Internet and digital platforms, in a given context, also depend on the fact that the rest of the participants that make up public communication and the general public are willing to accept dissident voices and recognize the legitimacy of their arguments. In this way, independent Cuban digital media can foster the potential for greater public debate and challenge polarizing state narratives around their existence (<xref ref-type="bibr" rid="B19">García, 2018</xref>), to the extent that they are increasingly accepted towards the interior of the country.</p>
				<p>If from the state media predominates the function of propaganda over the news and their characteristics and management modes connect them to the official press model, in independent journalism the critical and reflective function of a journalism that claims the vigilant model of the political environment stands out, which is frequently interwoven with the militant or alternative model. Among the characteristics shared by the independent Cuban press are the coverage of topics traditionally excluded from the state media; the gamble for an attractive writing and a visual design that exploits the possibilities of the multimedia language and the creation of collaboration networks with other communicative participants, both alternative and traditional.</p>
				<p>The different theoretical notions about public space conceptualize it as a field of convergence of different participants and interests, mediated by tensions related to the various power struggles and in which it is fought through communication strategies. When thinking about this in a situated way, we find that independent Cuban journalism presents itself as a key participant in the configuration of the national public, whose strategies intervene disruptively in this symbolic space of participation.</p>
				<p>Among the particularities of the Cuban case is the fact that, as there is a single party and there is no legal political opposition, the counterpower is generated from contestation practices developed by citizens and by civil society not endorsed by the State. It is, therefore, diverse and generally dispersed participants, who develop forms of contentious action against the government as a monolithic participant embodied in the party-state. The values that independent journalism claims, its discourse and its practices conflict with the values, discourses and practices promoted by the government, generating new forms of dissent. All these elements affect in that the government identifies independent media and journalists as opponents and generate strategies for them to undermine their work.</p>
				<p>The work of the new online independent Cuban media pays tribute to the pluralization of the sphere and public debate. Their critical speeches outside the institutional framework make possible the emergence of new communication environments in Cuba and its presence, in addition, complicates citizen interaction due to the appearance of alternatives to build exchanges in which opinions are made invisible on a daily basis in official spaces. These characteristics, whose transgressive and rebellious nature turns them into forms of resistance to the government, account for the contending nature of Cuban non-state journalism, which seeks to recover spaces for participation, while generating new ones.</p>
			</sec>
		</body>
		<back>
			<fn-group>
				<fn fn-type="other" id="fn18">
					<label>2</label>
					<p>Among the independent Cuban digital media focused on the general informative work are: <italic>Progreso Semanal</italic> (2001), <italic>Diario de Cuba</italic> (2009), <italic>OnCuba</italic> (2012), <italic>Palenque Visión</italic> (2012), <italic>Cibercuba</italic> (2014), <italic>14yMedio</italic> (2014), <italic>El Toque</italic> (2014), <italic>Periodismo de Barrio</italic> (2015), <italic>El Estornudo</italic> (2016), <italic>Postdata</italic> (2016) y <italic>Tremenda Nota</italic> (2017). Likewise, there is a group of independent publications that cover thematic niches such as <italic>PlayOff</italic> (2015), dedicated to sports; <italic>Vistar</italic> (2014), on culture and entertainment; <italic>Garbos</italic> (2015), on fashion and lifestyle; <italic>Negolution</italic> (2016), focused on entrepreneurship; <italic>Hypermedia Magazine</italic> (2016), a specialized cultural magazine; <italic>Cachivache Media</italic> (2016-2017), which publishes on technology; <italic>Havana2G</italic>o (2017), on alternative culture and leisure; <italic>La Tinta</italic> (2018), on body art; and <italic>Magazine AM:PM</italic> (2018), specialized in music; among others.</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn19">
					<label>3</label>
					<p>“The package” or “weekly package” is a compendium of content whose offline circulation is an adaptation to the context of disconnection that exists in Cuba and an option for informal consumption compared to state programming. We will return to this compendium and its relationship with independent journalism later in this article.</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn20">
					<label>4</label>
					<p>On January 19, 2020, the Radio Progreso station published on its Facebook account a list of 21 non-state media, which it classified as the “most reactionary sites that report on Cuba”. The list included <italic>CiberCuba</italic>, <italic>CubaNe</italic>t, <italic>Diario de Cuba</italic>, <italic>Cuba in Miami</italic>, <italic>14yMedio</italic>, <italic>Cubans around the world</italic>, <italic>La Joven Cuba</italic>, <italic>OnCuba</italic>, <italic>Periódico Cubano</italic>, <italic>Cubita Now</italic>, <italic>Isla Local</italic>, <italic>Cuba Trendings</italic>, <italic>Todo Cuba</italic>, <italic>Gracias Cubanos</italic>, <italic>Guru</italic>, <italic>Tremenda Nota</italic>, <italic>ADN Cuba</italic>, <italic>El Estornudo</italic>, <italic>El Toque</italic> and <italic>Periodismo de Barrio</italic>. The publication, which was later deleted, sparked a debate on the social network about which media “deserved” or not to be on the list, based on their positions more or less at odds with the interests of the Cuban Government and whether they received or not US government financing (<xref ref-type="bibr" rid="B16">“Is there an official list of ‘reactionary’ media?”, 2020</xref>).</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn21">
					<label>5</label>
					<p>An hour of Internet connection in Cuba costs 1.50 Cuban Convertible Pesos (CuC) -a CuC is equivalent to a US dollar-, while an average salary is around 25 CuC.</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn22">
					<label>6</label>
					<p>In 2019 the Internet World State (IWS) registered 5 642 595 Cuban Internet users, which represents 49.1% of the island’s population (IWS, 2020). Starting in 2013, Internet marketing on the island gradually incorporated navigation rooms (2013), WiFi zones in public spaces (2015) and the connection in homes through Nauta Hogar and access via 3G mobile data (2017) (<xref ref-type="bibr" rid="B37">Rodríguez, 2018</xref>).</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn23">
					<label>7</label>
					<p>The first wave of non-state Cuban media and journalists maintained close ties with political participants in the United States, which contributed to its stigmatization by the Cuban official discourse.</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn24">
					<label>8</label>
					<p>The informants are cited as Journalist 1 (J1), Journalist 2 (J2), etc., according to the order in which they were interviewed.</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn25">
					<label>9</label>
					<p>The Patmos Institute is defined as a Cuban civil society organization founded in the Eben Ezer Baptist Church in 2013 and which works according to four fundamental objectives: interreligious dialogue, political advocacy, monitoring and defense of religious liberties, and education in the human rights (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Instituto Patmos, 2019</xref>).</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn26">
					<label>10</label>
					<p>Unlike the rest of the media included here, <italic>La Hora de Cuba</italic> is an independent printed magazine that is published in Camagüey, province of central Cuba.</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn27">
					<label>11</label>
					<p>Law 88 for the Protection of the National Sovereignty and the Economy of Cuba is also called in some circles as the “Gag Law”.</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn28">
					<label>12</label>
					<p>National Endowment for Democracy (NED).</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn29">
					<label>13</label>
					<p>U.S. Agency for International Development (USAID).</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn30">
					<label>14</label>
					<p>Cubavisión, with varied programming; TeleRebelde, with mainly sports programming; Multivision; two educational channels; and recently they added Canal Clave, of music; and Canal Caribe, specialized in news.</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn31">
					<label>15</label>
					<p>The signatories are: <italic>14ymedio</italic>, <italic>ADN Cuba</italic>, <italic>Alas Tensas</italic>, <italic>Inverted Tree</italic>, <italic>Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP)</italic>, <italic>CiberCuba</italic>, <italic>Coexistence</italic>, <italic>CubaNet</italic>, <italic>Diario de Cuba</italic>, <italic>El Estornudo</italic>, <italic>Havana Times</italic>, <italic>Hypermedia Magazine</italic>, <italic>La Hora de Cuba</italic>, <italic>Play-Off Magazine</italic>, <italic>Project Inventory</italic>, <italic>Bridge in sight Rialta</italic>, <italic>Tremenda Nota</italic> and <italic>YucaByte</italic>.</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn32">
					<label>16</label>
					<p>The Gabriel García Márquez Prize for Journalism (2017) was awarded in the <italic>Text</italic> category to the interview “Historia de un paria”, by Jorge Carrasco, published in <italic>El Estornudo</italic>. The same prize (2019), also in the <italic>Text</italic> category, went to Mónica Baró -who had already been a finalist of that contest in 2016- for the report “La sangre nunca fue amarilla”, published in <italic>Periodismo de Barrio</italic>. Meanwhile, the multimedia special “La Cuba que viene”, published by <italic>El Toque</italic>, won the Online Journalism Awards in 2019, in the <italic>Explanatory Reporting of a Small Newsroom</italic> category.</p>
				</fn>
			</fn-group>
			<fn-group>
				<fn fn-type="other" id="fn33">
					<p><bold>How to cite:</bold> Celecia Pérez, C. (2020). Online Independent Cuban Journalism: Broadening the Public Space from a Contentious Dimension. <italic>Comunicación y Sociedad</italic>, e7644. <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.32870/cys.v2020.7644">https://doi.org/10.32870/cys.v2020.7644</ext-link>
					</p>
				</fn>
				<fn fn-type="other" id="fn34">
					<label>*</label>
					<p>This article derives from a PhD research, carried out thanks to a grant from the National Council of Science and Technology of Mexico (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología)</p>
				</fn>
			</fn-group>
		</back>
	</sub-article>
</article>